César Vidal Zapatero negociación con ETA

Tiene que ser juzgado ya

El editorial realizado por César Vidal el pasado 1 de julio relacionado con la querella presentada por Vox contra Zapatero, así como con todos los puntos no revelados por la prensa española acerca de las negociaciones de ZP con ETA, es uno de esos editoriales que ponen los pelos como escarpias.

Habiendo sufrido a Zapatero como presidente, sabiendo de su inutilidad y de sus muchas incapacidades, conociendo perfectamente las muchas traiciones realizados por el ex-presidente con luz y taquígrafos, uno no habría podido llegar a imaginar nunca que Zapatero fuera tan sumamente miserable como lo ha sido y que hubiera sido capaz de llegar a los extremos a los que ha llegado.

Cada punto revelado por Vidal en su editorial son de una indecencia totalmente impropia de una persona normal, con un mínimo de principios, de ética o de moral. Representan, punto por punto, la realidad de un presidente traidor y totalmente indecente que tanto los medios de comunicación como los responsables políticos que le sucedieron se han ocupado de ocultar de una forma vergonzosa.

Es fundamental para seguir creyendo en esta gran nación a la que amamos que Zapatero pague, una por una, todas las barbaridades que ha cometido con su inaceptable y presuntamente delictivo comportamiento. Es absolutamente necesario que Zapatero se siente delante de un juez y que rinda cuentas tanto de este como de otros muchos comportamientos sospechosos que recaen sobre él y de los que ha salido sorprendentemente indemne y sin que nadie le pida explicaciones por ello.

Es tal el cúmulo de informaciones silenciadas y el cúmulo de sospechas de un comportamiento completamente indeseable e impropio del puesto de responsabilidad que ha ocupado en España que, ante cualquier mínima duda -y con Zapatero hay demasiadas- responda de manera inmediata ante la justicia, sea, como en este caso, por una querella presentada por Vox, o sea por una querella presentada incluso por la sociedad civil.

Ya va siendo hora de que la sociedad española despierte de ese letargo en el que vive instalada desde hace ya demasiados años.