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Para continuar con la descripción de la situación política española, convulsionada casi hasta el paroxismo desde los políticos y con una mezcla de asombro y enfado desde la ciudadanía, no queda otra que utilizar aquella vieja y socorrida frase de “Decíamos ayer”.

Ayer, hacíamos una somera descripción de cuál es la realidad de la política española, vista desde la actuación de las formaciones que se denominan como “nueva política”, observando que sus actos, actitudes y posturas, no benefician al ciudadano que apenas hace dos meses, en el caso de las generales y un mes en el caso de las municipales y autonómicas, les han cedido su voto para que gestionen España, sus Comunidades Autónomas y Ayuntamientos, con eficacia, para conseguir prosperidad, calidad de vida, competitividad y sobre todo convivencia.

Pero con sus actos, estos partidos de “la nueva política”, exasperan a sus votantes, enfadan a la sociedad y viven sus rencillas internas y externas, como si quienes les han votado, fueran simplemente “presos de los políticos “ y de sus decisiones, en muchos casos llenas de ego, caciquismo y ajenas a los intereses por los que han sido elegidos.

Por continuar contando con lo que pasa, en la llamada “crisis interna de Cs”, hoy nos regalan unas declaraciones del candidato a la presidencia de Castilla y León, en donde el señor Igea, muestra sus discrepancias a las decisiones del partido, respecto a su negativa a pactar un gobierno de la nación con Pedro Sánchez, alabando la decisión tomada por Toni ROLDAN, de abandonar el escaño y el partido, pero no toma el mismo camino que su compañero elogiado y no dimite. Desde la dirección de la formación naranja (sigue sin aparecer Rivera), una Inés Arrimadas con cara de pocos amigos, nos cuenta que ha habido cuatro nuevas incorporaciones al partido, entre quienes hasta ahora eran independientes. ¿Qué nos dirá mañana? A saber, pero se huele se intuye una rebelión del sector socialdemócrata de Cs, muy parecida a lo que sucedió con la UPYD de Rosa Díez, cuando fue opada hostilmente por los de Rivera. ¿Existen terminales monclovitas en estos movimientos? Cuestión de tiempo descubrirlos, pero ciertos medios “pro-pacto”, nos hablan de que tanto Garicano como Roldan podrían ser vistos con simpatía para ocupar cargos en un futuro gobierno socialista.

El segundo de los actores de esta compañía a tres de “la nueva política”, el líder de Podemos Pablo Iglesias, se reúne en la Moncloa con el presidente del gobierno en funciones, antes de que este vaya a la cumbre del G-20 a Japón, para recordarle que quiere ser “ministro”. Nada más y nada menos que cinco carteras ministeriales reclama Iglesias a Sánchez, por si la flauta sonara por casualidad, pero parece que desafina, porque en el PSOE, tocan de oído el clarinete.

El tercero en discordia de este “trío de nuevos políticos”, es Vox, quien además de sus disgustos por sus estridentes portavoces en Andalucía y Murcia y sin digerir una encuesta publicada ayer en la que, si hubiera elecciones generales, sacarían solo 9 escaños, nos sacan su enfado con la publicación del documento del pacto nacional firmado entre ellos y PP, en donde justifican que los populares no cumplen lo acordado. Eso sí, no tienen en cuenta ni la ley de capitalidad ni que Martínez Almeida, alcalde de Madrid, ha pedido 20 días para elaborar y organizar, tanto el organigrama como la composición de los equipos de gobierno. A todo esto, Vox no nos cuenta la crisis vivida en su ejecutiva de Almería, en donde el “jaleo” ha venido porque los concejales de El Ejido habían aceptado cargos en la diputación provincial, en detrimento de sus compañeros de Adra y Berja. Parece que una llamada a Madrid de los “rebeldes”, está surtiendo efecto y resolviendo el tema.

Este es el “panorama convulso en la política” de hoy, pero quien sabe que pasará mañana, porque empiezan las negociaciones al gobierno de la Comunidad de Madrid y no sabemos si los políticos, en vez de “jugar al mus” y lanzar órdagos, jugarán al parchís, para comer al rival y contar veinte.

En definitiva, sigue esta historia para no dormir de los pactos, en donde el mandato de los ciudadanos se olvida hasta la siguiente “rueda de prensa”, haciendo que los españoles que hemos votado con promesas concretas, mandatos prefijados, seamos “presos de los políticos” y de sus caprichos, contemplando con estupor que dicen “amar España”, “Con Sánchez no pactaremos” o aquellos que habiendo sido presidentes del gobierno, recomiendan que la sentencia del “proces” no sea demasiado dura para que no se rompa el diálogo, anteponiendo la política a la aplicación de la Justicia.

Cuídense estos días amigos, que con la ola de calor que nos viene, tener una política normalizada, con unos políticos que busquen eficacia y gobiernen en positivo y al dictado de lo prometido en campaña, puede ser “un espejismo”.

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