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Me atrae un titular de la prensa digital que sintetiza muy bien un informe del Banco de España titulado “Transformaciones y retos del sistema bancario español”: “Los españoles dejan de vivir por encima de sus posibilidades, pero el Estado no”. El indicador más claro de este hecho es la bajada considerable, hasta niveles similares a los de la zona euro, del endeudamiento privado no financiero. A ello sin duda también colaboró el sector bancario endureciendo las condiciones crediticias que, en el caso de las hipotecas, se tradujo en mucha prudencia en concederlas y en el deseo de que el sector inmobiliario no vaya a la baja; la banca ha cambiado sus criterios y no las concede por debajo del valor de la tasación del inmueble, valora con criterios más duros el porcentaje del crédito sobre el valor de la renta controlando que las familias no se endeuden imprudentemente y ha disminuido los plazos de vencimiento, todo ello con el fin de prevenir la morosidad.

La banca no es altruista, sino que sufrió y no quiere volver a hacerlo. Las familias y muchas empresas que sí aprendieron de la crisis, no quieren estar al albur de fluctuaciones que les puede devolver al agujero del que sufriendo salieron.

Todo esto, que parece de sentido común y sobre todo de sentido aprendido de la crisis que pillo a muchos con deudas al límite, no ha afectado lo más mínimo a la evolución del sector público que, lejos de menguar en deuda, aumenta sin freno su endeudamiento. Como bien constata el informe la deuda pública española bate todo tipo de récords llegando al 97,8% del PIB, con un monto de 1,2 billones de euros en el primer trimestre de este año frente al 34,8% que teníamos en el mismo período del año 2008, lo cual limita mucho el endeudamiento futuro, frente por ejemplo a la deuda creciente para pagar las pensiones, y está vendida ante cualquier imprevisto que venga, véanse subidas de interés o de la prima de riesgo. Una vez más, nuestros políticos operan con ‘la pólvora del rey’ y nosotros con la prudencia del ama de casa despierta.

No entiendo nada. ¿No hay posibilidad de poner un límite al dispendio de nuestros dirigentes? ¿Alguien me lo explica?

 

@jmfrancas

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