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Ayer, día de Corpus Christi, los creadores de riqueza, alias “los pringaos”, a pesar de ser fiesta local en Sevilla capital, al igual que en Tomares, trabajaban buena parte de ellos.  Sucede con la mayoría de las PYMES y Autónomos en que su supervivencia va en paralelo a su productividad. Todos los demás, aquellos en que la continuidad de sus ingresos nada tiene que ver con el provecho o no del trabajo que desarrollan, ayer descansaban.

Si eres autónomos, el estado español -muy al contrario que en el resto del mundo donde el Autónomo-PYME es el ejemplo a seguir y al que hay que apoyar-te obliga a vivir en estado de semi-esclavitud y te hace pagar por el derecho a crear riqueza. Una vez satisfecha esa cuota de forma regular y mensual y si sobra, entonces empieza a auto-pagarte. Careces del más mínimo derecho. Lo que recibes lo tienes que pagar a precios desorbitado y con anterioridad, y ante cualquier defecto de forma o cualquier impago por muy mínimo que sea, el administrador público aprovechara para dejarte sin los servicios que, con antelación, ya has pagado. Ni se te ocurra soñar con beneficiarte de algo que no hayas financiado.

Por el contrario, el asalariado desde el momento que firma un contrato laboral, el empleador asume todo tipo de responsabilidades, y digo todas, sobre esa persona. El administrador público se preocupará hasta en el más mínimo detalle a la hora de defender sus “derechos” y de penalizar de diversas maneras a su empleador para el cumplimiento de los mismos. Quedan exentos; empleadores públicos, multinacionales, sindicatos, patronales y demás organismos similares. Sucede más o menos como en la actual Ley de Violencia de Género, cambie la palabra “hombre” por “empleador”. En cualquier contencioso, el empleador es culpable mientras no demuestro su inocencia.

Viene esta reflexión a cuento de un informe de A.T.A. y que algún periódico se ha hecho eco, en el que se dice que más del 38% de los autónomos no tienen ingresos por encima del Sueldo Mínimo Interprofesional. Yo, se que son muchos más de ese tanto por ciento los que no llegan a esos ingresos. Sin embargo, por razones desconocidas y muy oscuras; estos trabajadores a los que no dejan de ponerles trabas para que realicen su trabajo, cada vez más, son criminalizados desde todos los poderes relacionados con lo público. Para colmo, estos mismos poderes se hacen los “suecos” y alegan desconocimiento e ignorancia, ante el nivel de economía sumergida que España padece, como tampoco se preguntan, porque todos nuestros jóvenes quieren ser funcionarios.