Jueces

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Leo en la prensa que los jueces y fiscales presionan –o mejor dicho, chantajean- al Gobierno, diciendo que si en quince días no se sienta a “negociar” con ellos –suponemos que de igual a igual-, van a adoptar medidas muy duras, entre ellas no celebrar juicios por la tarde…

He sido juez y fiscal sustituto más de una década, y no recuerdo haber celebrado o asistido a juicios por la tarde más que en dos o tres ocasiones, y por tratarse de asuntos liosos, o en algún caso de abogados muy pesados, que también los hay.

La verdad es que podrían haber dicho que tampoco van a celebrar juicios por la mañana, pues es la impresión que tengo respecto al funcionamiento de los juzgados centrales de lo contencioso-administrativo, por ejemplo, o del propio Tribunal Supremo, que tardan años y años en señalar las vistas, por no hablar del Tribunal Prostitucional –perdón, quiero decir Constitucional- que despacha el noventa y nueve por ciento de los recursos de amparo…inadmitiéndolos. Pero claro, sus Magistrados –que no jueces- están tan ocupados dando la vuelta al mundo, con cargo a nuestros bolsillos, que no tienen tiempo para estudiarse los asuntos.

Realmente la situación de la justicia en España es kafkiana. Kafka tendría que haber sido español, ya que mejor no podría retratarse el mal llamado poder judicial, que de poder tiene muy poco: cada día es más administración –mala administración- de justicia.

Conozco pocos jueces que los tengan en su sitio. La mayoría de las sentencias se inclinan curiosamente a favor del poder, o de la parte más fuerte, tal vez porque sea la que puede pagarse mejores abogados. Por no hablar de la jurisdicción contencioso-administrativa, donde las administraciones tienen la razón –o a menos se la dan- en más del noventa por ciento de los casos… Por cierto que Zaragoza es una excepción,  – disponemos de varios jueces muy trabajadores, valientes y competentes -, que confirma la regla general: jueces acomodaticios, que hacen lo que pide el Fiscal, el Abogado del Estado o los Letrados de las administraciones correspondientes.

Hoy en día un juez en España no puede ser independiente, salvo que quiera estar toda la vida en un juzgado unipersonal. Tiene que actuar con criterios políticos. Integrarse en alguna de las asociaciones judiciales –que son los respectivos partidos políticos, pero con otro nombre-, en definitiva, ensuciarse la toga con el polvo del camino.

Me sigue pareciendo sorprendente que se señalen vistas para discutir sobre una multa de tráfico de noventa euros, pero no cuando se trata de un pleito en el que se alega violación de derechos fundamentales. Así me ha sucedido a mí, cuando los propios jueces se han negado a celebrar vista en el juicio correspondiente, optando por la tramitación escrita, en la que realmente no se enteran de la misa la mitad.

Pero claro, ya sabemos que la Fiscalía no viola derechos fundamentales, que tampoco se tortura a nadie, que no hay maltratos en nuestras comisarías, y que la Policía siempre tiene razón. Para este viaje realmente no necesitamos alforjas, ni abogados defensores. Machaquemos directamente al súbdito –y digo vasallo, que no ciudadano-, y a otra cosa.

Los convocantes de la huelga, ¿por qué no hablan de los dos meses de fiesta anuales que hacen, sumando a las vacaciones los permisos mensuales de tres días, los días para asuntos propios, etc.? ¿O de las semanas caribeñas que se “disfrutan” en muchos juzgados, dónde el viernes no aparece nadie de una cierta categoría? ¿O del incumplimiento –casi sistemático- del horario de audiencia en muchos órganos judiciales, con llegadas a media mañana, cafés-tertulias de larga duración, etc.?

Respecto a los Fiscales, que vamos a decir. Son funcionarios y nada más que funcionarios, por muchas ínfulas que tengan, y muy constitucionalmente que esté reconocida su labor. La Fiscalía es como la Guardia Civil, sólo que en lugar del uniforme verde y el tricornio se lleva la toga, y no digo el birrete, pues ha caído en desuso. De ordeno y mando. Más de ordeno que de mando, pues el Fiscal de a pie –la mayoría- no dejan de ser unos mandados.

Los jueces y fiscales llevan varios años comportándose como funcionarios, quejándose de todo, reivindicando cada vez más privilegios, y al final se han encontrado con la horma de su zapato.

¿Por qué no se residencia las facultades disciplinarias en el Ministerio de Justicia, que es su lugar natural? No tiene sentido que a los jueces no les sancione el Consejo General del Poder Judicial y a los Fiscales tampoco les sancione la Fiscalía General del Estado, pues es obvio que la justicia impartida por los iguales no es justicia.

Es corporativismo, autoprotección o, en el peor de los casos, venganza contra el adversario o enemigo. Pero nunca justicia objetiva, imparcial y real. Y se de lo que hablo, pues lo he vivido –y sufrido- en primera persona.

No me vengan con milongas, a estas alturas de la película, señores. Y trabajen más. Dejen de estar pluriempleados, dando clases (en esta España con seis millones de parados), como hacen muchos de ustedes, (mientras los asuntos duermen el sueño de los justos), y de preparar opositores, por supuesto cobrando (la mayoría) en dinero negro.

Como suele suceder casi siempre, los que más se quejan son los que menos tienen de que quejarse. Y los más reivindicativos son –seguramente- los que menos aguantarían una inspección seria en su juzgado o despacho de la fiscalía.

En resumen, ¿no querían ser ustedes funcionarios? Pues lo van a pasar mal, como todos los funcionarios. Y si no les interesa, siempre pueden coger la puerta y marcharse –con reserva de plaza, eso sí-, que el sol sale para todos.

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Ramiro Grau Morancho
Ramiro GRAU MORANCHO es Graduado Social (Premio Extraordinario), Licenciado en Ciencias del Trabajo y Abogado. Profesor de Derecho del Trabajo y Seguridad Social, Derecho Penal y Administrativo, en varias Universidades, Públicas y Privadas. Ha publicado treinta libros sobre temas jurídicos y sociales, y miles de artículos en prensa, diarios jurídicos y revistas especializadas. Tiene un blog, titulado Navegando Contracorriente, y sus libros se venden en www.graueditores.com Es Académico Correspondiente de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de España.


2 Comentarios

  1. EXCELENTE ARTÍCULO, QUE PONE LOS PUNTOS SOBRE LAS ÍES.
    En realidad en el cartel que figura en la foto debería cambiarse el anagrama, y poner CIUDAD DE LA INJUSTICIA.

  2. El “poder” judicial tiene una buena parte de culpa de todo lo que está pasando actualmente en España, pues el CGPJ está “tomado” por los representantes de los partidos políticos, y no es un verdadero poder independiente.
    Hoy por hoy, no pasa de ser una simple “administración de justicia”.

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