bellacos

La inmoralidad de esta nación llamada España nos está llevando a una encrucijada que no tendrá límites para afrontarla por muchos años que pasen. Muchas de estas obscenidades tienen razones que no se nos escapan. Hay un bellaco por ahí que dice que el paro es consecuencia de los “excesos del pasado”. Hay otro bellaco, el inquilino de la Moncloa ha vendido a España a otros bellacos, en donde los catalanes y los vascos han sido agraciados por el gordo de la insensatez y el disparate, dejando a esta piel de toro  metida en un fangal, este inepto bellaco, el inepto de la Moncloa, el quijote del bienestar  social miente más que habla.

Y, si salen estos socialistas  el día 28 de Abril, apaga y vámonos, pero si salen otros partidos lo tendrá duro de pelar, ya se ha encargado el Gobierno de turno. Los cerca de 4 millones de parados un 40% están en riego de pobreza. Mientras pasa esto  los bellacos están mirando para otro lado, es ahora cuando estos prometen lo que han tenido entre sus manos anteriormente el bienestar  para estos “desgraciados”  o al menos ofrecerle  mejor fortuna, pero estos bellacos como si no fueran con ellos. Otros bellacos se han gastado los euros en garitos de mala muerte entre otros  “caprichitos” que conocemos todos y si no miren los bellacos  que con los ERE, se repartieron entre ellos el dinero que eran para los parados.

Hay también bellacos que miran hacia otro lado, mentiras otros se reparten untas de todo tipo, subvenciones  por su cara bonita. Mientras  los jubilados en comandita están de huelga  por toda España. El bellaco que ha escogido los viernes  para sus decretos-ley  intenta engañar a la gente  con creencias  supuestamente falsas e irrealizables. Hay también bellacos que hacen tronar sus manos flotándolas en los mítines, con tanto ardor que echan chispas de complicidad con el bellaco de turno.

Estoy hasta el cerquillo de mi cabeza, es tanto mi desencanto que me entran ganas de vomitar, esto me lo trago, me lo engullo, no quiero ensuciar más a mi querida España. Esperamos que la decencia vuelva a España, aunque sea de rebote en estas próximas elecciones. Palabra de bellaco: el pícaro y el villano, la paga tarde o temprano.