Quienes nacimos en la primera parte de la década de los 60, hemos escuchado a nuestros mayores, historias sobre el inicio de la expansión de la tv en nuestra España, utilizando una frase por el alto coste que tenían los aparatos receptores que adquirían y que se hizo popular refiriéndose a TVE. Esa frase era “Te Veo Empeñado”. Cincuenta años después, cuando la televisión se ha convertido en un elemento vital de la sociedad a la hora de recibir información, especialmente en época de elecciones, deberíamos recordar como en algo trascendental para la democracia como un debate televisivo, hecho costumbre desde 1993, por lo tanto, convertido en norma y según el derecho natural, la norma se convierte en ley, en un debate entre dos candidatos, entre el presidente del gobierno y el líder de la oposición, en este caso Pedro Sánchez, le escuchamos llamar “indecente” a Mariano Rajoy en un debate de confrontación de ideas, por sus actuaciones políticas.

En esta campaña electoral caracterizada por una actitud huidiza del actual presidente del gobierno respecto a la oposición y al hecho democrático de la confrontación de ideas, para que los ciudadanos puedan discernir cuál de los candidatos responde a las necesidades de la sociedad, podríamos decir que el actual presidente del gobierno Pedro Sánchez, está actuando de manera “indecente” con la ciudadanía española, porque en primer lugar acepta un debate único con todos los partidos políticos más influyentes, en el canal de televisión que coincide con la editorial que le ha publicado su libro de memorias, cuyo importe desconocemos los españoles, intuyendo además que su autoría está compartida con alguien a quien además nombró alto cargo de la administración, como compensación, para que posteriormente, utilizando como excusa el dictamen de la Junta Electoral Central, llevarse el debate a su terreno, imponiendo un debate a su medida, en la televisión pública, de una manera manipuladora y elaborado según sus intereses.

Sabemos que Pedro Sánchez, es  poco dado a la verdad de las cosas, a llevar todo a su terreno, utilizando si es necesario aquellos organismos del estado en su favor, tal y como hemos visto en las redes sociales, pero nunca podríamos pensar que su actitud democrática fuera tan “indecente” respecto al respeto a los ciudadanos a la decencia de la limpieza política y a la necesidad de trasparencia de sus intenciones.

El verdadero problema de Sánchez a la hora de confrontarse con el resto de líderes políticos, no es otro que el dejar ver que va a pactar con el independentismo catalán, quien ya ha anunciado que, para hacerle presidente del gobierno, le exigirá la convocatoria de un referéndum de independencia, según ha expresado uno de los políticos presos desde la cárcel, o el hecho de su amistad política con los proetarras de Bildu para aprobar los decretos ley que le interesan. Lo cierto es que Sánchez, tiene mucho que esconder en un debate televisivo, como esa advertencia enviada desde instituciones de la UE, en donde le recuerdan la grave situación en la que se encuentra la deuda pública española, si continúa con ese criterio de gasto expansivo que pretende una vez revalidado el poder.

Pedro Sánchez, está actuando con tintes de “caudillo político” en una sociedad democrática que está viéndose tensionada por un presidente del gobierno que, aunque de manera legítima está en el poder, accedió al mismo de la mano de aquellos grupos que odian la constitución, quieren destruir la unidad de la nación y ponen en jaque el estado de derecho, estando dispuesto a permanecer en la Moncloa a costa de lo que sea, con los mismos socios y de la misma manera, destruyendo España, burlando la constitución y lo que es peor, riéndose de la democracia parlamentaria que nos dimos los españoles, mediante la constitución de 1978.

Es hora ya de que los españoles, nos dejemos de zarandajas, banderas y apelativos insultantes entre quienes queremos proteger las libertades y nos unamos en un solo objetivo, que debe ser el echar a este presidente del gobierno de la Moncloa, porque pone en riesgo la convivencia, la igualdad entre españoles y lo que es peor, puede permitir que todos nos sintamos humillados por su interés de mantenerse en el poder, viendo como cede competencias, hace daño al estado de derecho y aniquila la constitución, dando dádivas a sus socios de gobierno, esos independentistas que usan Cataluña como su negocio, sus votos como un chantaje y a los catalanes como rehenes de sus intereses.

El ejemplo de cómo actúa Sánchez para algo tan simple como participar en un debate democrático de confrontación de ideas entre los primeros espadas políticos de nuestro país, debe ponernos en guardia sobre los modos y maneras de alguien que nos dice una cosa, hace la contraria pero que, en definitiva, solo pretende el poder por el poder, sin importarle el bienestar de los ciudadanos, las necesidades de los mismos y el objetivo de prosperidad del conjunto de los españoles.

Por eso y todavía estamos a tiempo, reflexionemos nuestro voto, pensemos que hacemos o que queremos hacer, pero marquémonos como objetivo proteger las libertades, no hacer caso a las manipulaciones que nos vienen desde el gobierno y demos una lección de democracia y libertad, exigiendo no solo un debate en la tele de la empresa que le ha publicado el libro al presidente del gobierno, sino un debate a dos, con el líder de la oposición y además que este debate sea neutral en su modo y manera, tal y como se merece la sociedad española.

"indecente" Sánchez

Aquí no valen los amores a España, ni las cabras de la legión ni los apelativos insultantes de una formación a otra, sino que lo que está pasando, debe hacer reflexionar a la sociedad, la verdadera dueña de los destinos de España, si se puede permitir el lujo de mantener situaciones de falta de libertad como las que vivimos, manipulación de la realidad como las que contemplamos y sobre todo la desprotección de nuestro estado de derecho, de nuestra constitución y de nuestra democracia, porque tenemos un inquilino de la Moncloa al que hay que desahuciar, por impago de maneras democráticas, por ser un okupa en el cargo que debe proteger la igualdad de los españoles sean del territorio que sean y sobre todo por hacer de su capa un sayo con la constitución y la democracia que a vista de pájaro o de falcón, no está para servir a los caprichos de Pedro, Pedrito, Pedrete Sánchez.