literatura tradicional

Hoy quitan libros de las bibliotecas de colegios públicos para que los niños no puedan leerlos. Hoy, los sustituyen por otros con los que puedan adoctrinar a los más pequeños. Mañana los prohibirán y nadie podrá comprarlos. Y pasado, no podrás leerlo, ni leérselo a tus hijos. Porque sino serás un mal padre. Un facha. Un sexista.

De hecho, varios colegios están implementando lo de crear comisiones de igualdad para retirar aquellos libros que no encajan con sus ideologías de las bibliotecas infantiles. Esos cuentos populares, la lectura tradicional como Disney; cuentos tan antiguos pero grandiosos, que pertenecen a la cultura mundial.

Se están retirando por ser “toxicos”, por ser “sexistas y por “fomentar estereotipos de género”. La pregunta es qué harán con ellos. Podría ser que todos lo profesores y los integrantes de la comisión de Igualdad se reunieran en un patio y quemasen los libros en un agrandar hoguera. Al puro estilo nazi.

Hay gente que no le ha parecido tan mal que un colegio público retire libros de su biblioteca por no encajar con sus ideologías para que los padres no puedan leérselo a sus hijos. Pero en cosas sectarias como esta hay que tener en cuenta que todo comienza así. Todo comienza con un pequeño grupo de gente que hace algo que al principio es insignificante. Comienza con una iniciativa que, con el paso del tiempo, irá haciéndose más significante.

Hay que pensar en las consecuencias.

Hoy quitan los libros para que tú no puedas cogerlos en la librería del colegio. Lo hacen porque no quieren que los niños lean los cuentos populares. No quieren que tú se los leas. Algún día, si les toleras todo y dejas que sus sectarias iniciativas sigan adelante, te lo prohibirán.

Porque son totalitarios y todos los totalitarios acaban haciendo lo que mejor saben hacer: prohibir. Entrarán en tu vida privada. Te dirán a ti qué libros le puedes o no leer a tus hijos. Y como este tipo de movimientos siempre va acompañado de un respaldo social, si se enteran de que has estado leyendo con tu hija ‘La Caperucita Roja’, te llamarán sexista y facha. Te tratarán como un mal padre mala madre que le enseña valores equivocados a sus hijos. Aunque claro, ellos son los que deciden qué valores son los equivocados o correctos para tus hijos. No tú, ellos.

En el fondo les gustaría crear una comisión de igualdad en ámbito nacional. Una inquisición de libros. Un tribunal que te diga qué libros puedes o no leer. Un tribunal que confisque aquellos libros que no han sido escritos por mujeres de nuestro siglo y que hablen sobre feminismo.

Todo comienza así. Y debemos pensar en las consecuencias. La libertad para leer lo que queramos, la libertad para leerle a nuestros hijos lo que nos dé la gana. La libertad del saber y conocer la literatura popular tradicional que ha sido parte de nuestra Infancia.

Tengamos cuidado. La libertad está en peligro. Y la literatura tradicional, también.

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