Erasmo de Rotterdam

Rescatamos un poema desconocido del gran humanista Erasmo de Rotterdam a María, el cual seguramente escribió en una peregrinación al santuario de Nuestra Señora de Walsingham, Inglaterra donde solía pasar temporadas con su amigo santo Tomas Moro.

Erasmo comenzaba sus oraciones a la Virgen diciendo: Dios te salve, terror del infierno y esperanza de los cristianos, esperanza en ti tienen segura la salvación.

Ave, Madre de Jesús, bienaventurada.
Tú sola entre las mujeres diste a luz al mismo Dios,
Permaneciendo Virgen.
Otros te traen presentes,
Ese hombre oro, aquél plata,
Un tercero trae y te ofrece, con generosidad, piedras preciosas.
A cambio, unos piden la salud del cuerpo,
Otros riquezas y que sus mujeres conciban un hijo
Para poder tener el precioso nombre de padres.
Algunos, en fin, desean vidas tan largas como la del Anciano de Pylos.
Yo, en cambio, un poeta ferviente pero pobre,
Traigo mis versos, pues nada más puedo traer,
Y ruego, a cambio de mi ofrenda sin valor,
La mayor de las mercedes: un corazón devoto,
Libre al fin de todo pecado.