Embustero

Hoy quiero recalcar estos dos adjetivos calificativos que suelo dedicar al todavía habitante de La Moncloa. Siempre que me refiero a este oscuro y retorcido personaje, afirmo que es cateto, plagiador, embustero y perdedor de todas las elecciones.

Hoy quiero recalcar lo de embustero y añadir un otro adjetivo, el de malvado. Se ve que este tipo, a pesar de sus cortas luces, se ha dado cuenta de que ha quedado muy mal en los dos debates en los que ha intervenido a pesar de estar, ambos, “diseñados” para su lucimiento, sabiendo también que los medios izquierdosos le siguen “dorando la píldora”.

Por eso mismo, al descubrirse que la supuesta “lista negra” de la Junta de Andalucía -cuya fotocopia enseñó con profusión en uno de los debates- no era tal cosa sino una simple carta de un particular, no ha tenido la gallardía (ni nadie de su partido) de pedir perdón por mentir una vez más. Podemos imaginarnos qué hubiera pasado en cualquier otro país de Europa o del resto del mundo si un aspirante a presidir el gobierno hubiera actuado de esa manera.

Pero aquí aguantamos tesis doctorales fraudulentas, actitudes antidemocráticas como gobernar por decreto; mentir una y otra vez para descalificar a los demás llamándoles mentirosos o negando sus evidentes apoyos en separatistas y demás enemigos de España, siendo, además, el rey de la mentira.

Sinceramente creo que este individuo no es digno de presidir el gobierno de una de las naciones más importantes del mundo. ¡¡Obremos en consecuencia!!

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