El marroquí detenido por la violación de Barcelona

La violación se pudo haber evitado

Es terrible ver de qué forma hay cosas que fácilmente se podrían haber evitado. El pasado fin de semana una mujer de 37 años de nacionalidad portuguesa era violada salvajemente por un hombre de nacionalidad marroquí. Las consecuencias para la mujer violada fueron terribles: le arrancó la oreja de un mordisco, le rompió un brazo, estuvo a punto de arrancarle la otra oreja, le partió el labio, además de los hematomas que tenía por todo el cuerpo.

Hoy nos enteramos que ese hombre ya había sido denunciado en varias ocasiones por vecinos del Raval de Barcelona sin que la policía hiciera nada para detenerle. El viernes 12 a las 8:30 le encontraron arrancando el cableado de la zona verde e increpando a los vecinos. Poco después trató de incendiar basura neumática afectando a todo un edificio.

El sábado 13 volvió a intentar quemar basura neumática y trató de meter un colchón de espuma para intentar provocar un incendio. Tras las denuncias de los vecinos, le detienen pero al poco tiempo le dejan en libertad por no ser suficientemente graves los hechos como para mantenerle detenido. Así hasta cometer la salvaje violación contra la mujer de 37 años del pasado viernes.


Finalmente, ese mismo hombre fue el detenido por cometer la violación tras ser identificado por la víctima en una fotografía que le mostró la policía. ¿Es esto normal? ¿Es normal que un individuo como ese haya sido denunciado por los propios vecinos antes de cometer su salvajada y no se haya hecho nada? Lo malo no es ya que llegara a cometer semejante salvajada, lo malo es que podría haber sido mucho más grave de no haber conseguido su víctima zafarse de él.

Es necesario endurecer las leyes para que se tomen medidas contra gente así, y mucho más si antes ya había sido denunciado. Al final nunca se hace nada hasta que cometen un delito mucho más grave y se toman cartas en el asunto. Lo peor de todo es que no sabemos a ciencia cierta si, a pesar de lo que ha hecho, podrá ser retenido durante mucho tiempo. Un elemento así no puede estar en la calle.