democracia

La Diputación Permanente del Congreso ha aprobado los que parece serán los últimos seis reales decretos-leyes (Brexit; vivienda y alquiler; igualdad de trato y de oportunidades entre mujeres y hombres; precariedad laboral; estiba y superávit), fruto de los viernes socio-electorales del gobierno del doctor Sánchez. Los demás partidos, que, con la excepción del PP, han contribuido a validar esos decretos, además en algunos casos de deslegitimar que se aprobaran con el apoyo independentista y de Bildu, han puesto el grito en el cielo por el uso, abuso quizás, de la figura del ‘Real Decreto Ley’ para gobernar que está usando Sánchez desde que llegó a la Moncloa especialmente una vez convocadas las elecciones.

Cuando uno no tiene más que una mayoría exigua fruto del ‘tutti frutti’ político, donde el pegamento que les une es echar al PP y quizás aprobar todo aquello que con el gobierno Rajoy era impensable, no tiene más remedio que hacer extraños compañeros de cama política.

No voy a comentar el uso, quizás torticero, del decreto forzando la ley para sacar ventajas políticas y presentar su programa electoral a coste cero y con máxima publicidad, ni siquiera hablaré del hecho de que se lo voten estos ‘peligrosos’ colegas de Parlamento: Otegi, Torra…, si están en el Congreso que voten lo de quién quieran, pero si comentaré el trapicheo, si lo hay y eso parece, de qué prebendas nos ha costado a todos este compadreo, que sí sería miserable por el solo hecho de no ser transparente.

No entiendo nada. No todo vale en política, ¿tienen claro que democracia implica transparencia? ¿Alguien me lo explica?

@jmfrancas

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