nos dicen

Cualquier persona que se precie de tener un mínimo sentido crítico se pregunta, cuando no tiene ya posición clara sobre el tema, una serie de cuestiones que son imprescindibles para poder sobrevivir a la maraña de información en la que nos hallamos inmersos en la actualidad. Vivimos en la sociedad de la “información”, vivimos en una sociedad global, donde lo que sucede en las antípodas podemos percibirlo casi instantáneamente, salvando cuestiones técnicas, en nuestra propia casa.

Entonces, ¿cómo podemos seleccionar que es información y que es manipulación? ¿cómo podemos saber, incluso, que es real o que invención? ¿cómo podemos tener la certeza de que no nos manipulan con falsedades, o más difícil aún desde posicionamientos determinados usando ingeniería social?…

Muchas preguntas y pocas certezas. Antes de seguir me gustaría sentar la base firme en la que sustentar argumentaciones, y esta, indefectiblemente, debe pasar por definir correctamente, o al menos hacerlo, algunos términos fundamentales. Por ejemplo, que es manipulación, que son los medios, ingeniería social, …

Como dijo la novelista italiana Susanna Tamaro “Siempre hay alguien que te dice lo que debes hacer, ya no existe el silencio, en todas partes hay ruido; si tú no estás con tus propios pensamientos, cómo vas a entender el sentido de las cosas, es imposible. Vivimos bajo una manipulación perversa, muy sutil”. ¿Será por ello por lo que hemos llegado a extremos sorprendentes, tan sorprendentes que a veces cuesta distinguir la realidad de lo inventado? ¿será de esto de lo que se aprovechan para intentar “pensar por nosotros”?… más preguntas se acumulan.

Manipular, según el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, en su tercera acepción es “Intervenir con medios hábiles, a veces, arteros, en la política, en el mercado, en la información, etc., con distorsión de la verdad o la justicia, y al servicio de intereses particulares”. Así pues, vamos conformando el punto de partida desde el que analizar lo que esta sucediendo, en muchos casos, en aquellos medios que nos hacen llegar la información. En ocasiones, añadiría yo, de forma casi involuntaria u “obligada” por circunstancias de lo más variadas. Una empresa debe funcionar como tal y los medios de comunicación están hechos para generar dividendos que a la postre permiten su viabilidad, su rentabilidad y en última instancia garantizan los puestos de trabajo de la misma. Hasta ahí correcto, normal, entendible y hasta justificable. Pero, esto genera otra pregunta, ¿dónde debe estar el límite o porcentaje de opinión que una noticia puede tener sin sesgar la realidad de los hechos? En mi opinión, ese límite debemos imponerlo desde la sociedad con una selección critica de esos medios de comunicación. Pero, siendo verdaderamente críticos, no igual de sectarios que quienes nos pretenden “conducir” según sus intereses.

Por otro lado, está el tema de ¿quién es quien en “la casa del barquero”? Me refiero a la calidad intelectual y por tanto de sus opiniones, de quienes lanzan las proclamas desde los medios, los nuevos altares de la modernidad, con sus millones de seguidores ganados por sus “méritos” diversos o innatismos interiores y/o exteriores. De esto hay sobrados ejemplos entre los “tertulianos” de muchos programas de televisión y/o radio que nos acongojan, en ocasiones, con elucubraciones tan burdas que resultan insultantes por su simpleza y falta de rigor al sentir, el que escucha, como que le tratan de tomar por estúpido.

En este momento que vivimos, en concreto ahora con la campaña electoral en ciernes, se puede apreciar una escalada de los ataques cruzados entre medios “afines” a unos u otros posicionamientos, usando en muchas ocasiones lo que se ha puesto de moda en llamar “fake news”, que no deja de ser, con perdón, un “gilipollismo”. En español se debería denominar “noticia falsa”, pero… parece que nos empeñamos en despreciar lo propio en favor de quienes nos hacen “Brexit” y encima se ríen a nuestra costa. Cuando todo lo que viene de fuera se considera mejor que lo propio, no es de extrañar, que hasta las sandeces sean importadas. Como decía, ahora debemos ser aún mas vigilantes si no queremos caer en la manipulación para obtener el “botín” que aprecian de nosotros, nuestro voto.

Por ello, mi recomendación es, como cualquier persona que se rige por el sentido común y que tiene afán crítico, leer programas, analizar hechos pasados, contrastar noticias en distintos medios, y con ello me refiero también a la ausencia de determinadas noticias en determinados medios, …

Ausencias o presencias como las que en comicios anteriores al del próximo día 28 de abril se dieron en algunas cadenas de TV públicas, hiriente más si cabe, y privadas de partidos que estaban, con representación parlamentaria, ausentes de los debates y otros que no tenían tal representación si estaban representados en los mismos, por supuesto que no contrastado, interés “social”. Me refiero, por ejemplo, a la ausencia de UPYD, con 5 diputados hasta ese momento, y la participación de Podemos que no tenía aún ninguno. ¿Por qué no VOX, PACMA, …, o cualquier otro? Para mí, lo verdaderamente útil e interesante es que hubieran participado los dos y otros que se presentaban a esas elecciones también. Sera porque no me gusta que me “hurten” la capacidad de elegir, discernir, criticar y conocer todas las opciones viables, y mas desde una televisión pública que mantenemos entre todos.

Al final, las huestes “mercenarias”, preparadas sus “armas” se aprestan al “combate” por el voto para sus amos y señores. Por suerte “no todo el monte es orégano” y la mayoría de los profesionales de la información se marcan, por opción propia, un código ético estricto, aunque eso no le resta dificultad a los “usuarios” de los medios, a la hora de distinguir el “grano de la paja”. Sin entrar en promociones de tiempo en informativos por campaña publicitaria que son cuestiones puramente de empresa.

Mi ánimo y aplauso a aquellos profesionales de los medios, que día a día, luchan por que la información sea independiente y veraz, incluso, muchas veces a costa de sus propios intereses personales. Recordarles que el buen hacer, la honestidad, la perseverancia, la coherencia, la veracidad, …, son virtudes que siempre, aunque sea con el tiempo, son recompensadas, al menos con agradecimiento por parte de quienes como yo creemos en que la verdad debe ser el camino, aunque este no sea el más corto.

Espero que en los debates que nos quedan por ver antes del 28A y en las noticias que se publiquen, la verdadera información sea la que impere, sin menoscabo de la libertad de opinión. Y termino con una cita de Pio Baroja que nos dijo “Es que la verdad no se puede exagerar. En la verdad no puede haber matices. En la semiverdad o en la mentira, muchos”.