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El próximo 28 de abril en España van a tener lugar las elecciones generales. Los españoles están llamados a las urnas para decidir a sus representantes en el Congreso de los Diputados y el Senado del Reino de España, por decimocuarta vez. Cuando, de los antiguos y de los nuevos antiguos partidos, no parece que ninguno pueda perfilarse como claro vencedor en un panorama electoral incierto, lo único que parece denominador común es el acoso a determinado sector del espectro político y con más ahínco a alguna de las fuerzas dentro del mismo.

Estamos asistiendo a comportamientos deleznables, propios de otras épocas pretéritas y otros contextos que pensábamos superados desde mediados del siglo pasado y que costaron la sangre de millones de personas de todo el mundo. Es como si se pretendiese reeditar tales modos de estar y de ser no se sabe si de manera consciente o a través de una cierta combinación de conciencia e inconsciencia premeditada basada en torpes maniqueísmos de personajes oscuros, ávidos de poder y pletóricos de recuerdos que no son suyos.

No se puede sentir lo que no se sufrió, lo mismo que tampoco lo que no se conoció. Nadie aprende en piel ajena, es el refrán.

Es como si la democracia que tanto costo forjar se estuviera corroyendo a base de corrupción, torpeza, desidia, maledicencia, …, es como si la falta de valores hubiera estado por devastar todo lo que, desde la Grecia clásica, pasando por civilización romana y la tradición judeocristiana nos hace ser nosotros mismos. Es esa amalgama de tradiciones es lo que somos y es lo que, por lo visto, acabara haciéndonos desaparecer o evolucionar y adaptarnos.

En un mundo global y globalizado debemos crecer y no involucionar en comportamientos violentos, totalitarios, profundamente reaccionarios. Este aparente resurgir de antiguas “doctrinas” políticas como el comunismo, o los socialismos nacionalistas, nacionalismos tradicionalistas, etc, pueden explicar lo que estamos viviendo, además de, en si mismo, explicar que ese renacer no es aparente, es real y muy peligroso. Por aquello de la acción y la reacción.

Ese renovado espíritu del marxismo que cabalga sobre nuestras cabezas tomando diversas formas, pero usando siempre los mismos métodos de control y manipulación. De la lucha de clases a la lucha de sexos, postergación del verdadero humanismo en detrimento, a favor de doctrinas animalistas, reduccionismo moral y relativismo simplista…

Linchamientos verbales, violencia física, falta de educación y respeto al que no piensa igual, el mundo al revés, nos conducen directos, nuevamente, a la confrontación social y en ello nos encontramos. El 28A debemos escoger aquellas opciones que realmente nos apetezcan, que realmente nos convenzan, que realmente nos llenen. Pero no hablo de sentimientos, al menos no de manera exclusiva, hablo de conocimiento, de reflexión profunda. Puede ser una ultima oportunidad de prepararnos para lo que se avecina, la crisis de todas las crisis que se vaticinan a través de los indicadores económicos. No nos podemos permitir seguir preocupando de problemas antiguos y distractivos, debemos centrarnos en lo verdaderamente necesario.

La política necesaria debe centrarse en varias líneas, en mi modesto modo de entender la situación actual, la primera el pragmatismo necesario para ver soluciones reales a problemas reales, la segunda debe ser una política aglutinante de valores positivos y de concordia y por último una política con capacidad de ilusionar a una sociedad que se ve azotada desde hace mucho en una profunda desesperanza y descreimiento.

Mientras las tertulias de los medios buscan explicaciones, condicionantes, para los datos que aportan las encuestas de índole público, me da la impresión de que, entre bastidores, en las sedes de los partidos “grandes” algo tiene muy nerviosos sus líderes. Son las encuestas “internas”, las estratégicas que guían el enfoque de las campañas. Algo les tiene tan nerviosos como para dejarse llevar por la improvisación, la descalificación fácil, la media verdad e incluso la completa mentira, como intentos burdos de manipular al electorado.

¿Qué será eso que les indican esos estudios demoscópicos?

Todo apunta a que ese factor disruptivo e inédito es VOX, ese nuevo partido, por juventud y por capacidad de convocatoria de masas, que esta siendo capaz de llenar, jornada tras jornada auditorios y plazas concitando entusiasmo entre sus simpatizantes y que parece no para de ganar adeptos.

Y en medio del desconcierto de las cúpulas de lo demás partidos concurrentes a los comicios toda la estrategia se centra, casi en exclusiva, en atacar de manera furibunda mediante los medios de comunicación afines, los mítines de campaña, la influencia para excluir de debates, …, a ese grupo político. Mejor harían en explicar sus programas, aunque ya poca gente les crea de tanto escuchar que viene el lobo.

Parece que la gente está harta y que solo les van a votar cuatro o cinco, el que quiere que la justicia sea algo más “entendible” y que los delincuentes sean los que la teman y paguen por sus delitos, el que quiere que los políticos sean gente honesta que no robe y  que trabaje por la sociedad solucionando problemas, durante un tiempo, y que tengan donde volver laboralmente de manera que su vida no dependa de una supuesta carrera política, el que quiere que las empresas sirvan a los españoles y no al contrario, el que quiere poder decir que ama a su país y mostrarlo públicamente sin que lo insulten por ello, ah, y mi vecino; este último no lo tenía claro pero la Junta Electoral lo ha terminado por convencer con lo de el veto a la participación en el debate en una cadena privada y la autorización de un mitin de Rufián en la cárcel de Lledoners.

En fin, solo cuatro o cinco. Tampoco es para preocuparse.