Aprovechateguis

La política, esa profesión provisional que en teoría está destinada al servicio público, en ocasiones, se convierte en algo así como un medio de vida para gente sin escrúpulos que no les importa cambiarse de partido, sin más motivo que mantenerse cerca de ámbitos de poder, tener un sueldo por encima de la media de los españoles y, en definitiva, convertirse en aprovechateguis.

Se han dado casos tanto en la izquierda como en la derecha en momentos previos y durante la presente campaña electoral de las generales, pero curiosamente, bien para que estos “elementos” participen en las listas al congreso o senado, o bien para su integración en listas europeas, autonómicas o municipales.

Generalmente este tipo de personajes, preocupados por su bienestar y por el mantenimiento de una posición política, suelen hacer estos traspasos de un partido a otro, por razones propias, por no haber sido elegido en las listas que les mantengan en su puesto o en su caso, porque la línea del partido en el que han militado, ha cambiado tanto de estrategia o por haber encontrado un candidato mejor, con más frescura, capacidad y mayor tirón electoral. Algunos de ellos y especialmente los que han llevado a cabo este tipo de actitudes en el centro derecha, tuvieron la oportunidad de explicar sus posiciones en unas recientes primarias celebradas a principios del pasado verano, cuando de manera democrática, la militancia eligió un presidente nacional, para dar un nuevo rumbo a una formación que hacía aguas, no por la ineficacia de su militancia, sino por el contrario, al haberse abandonado a la misma desde una presidencia, una secretaria general y una secretaria de organización que más bien parecían querer destruir el partido que mantenerlo vivo y con la particularidad de abandonarlo a su suerte, con líderes y políticas contraproducentes a la realidad, a la necesidad no solo de la región, sino del partido y en definitiva a las voluntades de sus electores.

Muchos de ellos, se han aprovechado de la voluntad de integración de su nuevo presidente, quien a pesar de haber ganado unas primarias, desea una integración de las distintas familias del partido, para lo cual, no ha dudado en “aguantar” faenas, desprecios, “putaditas” y lo que es peor, supuestas conspiraciones en su contra o en contra de sus candidatos de aquellos que perdieron el congreso y que en algunos casos, juegan a sus intereses personales en vez de los de su partido, como “ese” presidente regional alto cargo anterior, que durante la campaña electoral, yendo con  el candidato al que acompañaba no sorayista como él, junto a un alto cargo de la dirección nacional, se excusó para “ir a hacer pis” y todavía le están esperando en una calle céntrica de una ciudad norteña, porque desapareció en combate. Este presidente, fue ministro, pero en realidad, no merece ser conserje ni de la comunidad de vecinos donde reside, o ese secretario general de una determinada provincia que se reúne de manera conspirativa con los empleados del partido, para decirles que el lunes, el candidato al congreso designado por Pablo Casado desparecerá y que el sorayismo, seguirá imperando en la provincia.

Algunos pueden pensar que actitudes como esta, son o pueden ser culpa de quien dirige el partido, pero la realidad no es esa, puesto que una cosa es tener voluntad de integración y otra que desde los que se muestran contrarios al ganador de las primarias de la militancia, se juegue a la contra de la dirección nacional, aprovechándose de la falta de tiempo para abordar el problema en profundidad, ante la inminencia de las elecciones generales, autonómicas y municipales.

Algo de esto ha ocurrido con personajes como Garrido, el hasta hace días presidente de la comunidad de Madrid, quien el pasado lunes acudía a Génova a formalizar sus documentos para concurrir como número 4 de la candidatura europea, pero que horas antes de participar en el primer acto de campaña, sin ni tan siquiera comunicárselo a su partido, anunció ser el número 13 de la lista de una formación naranja a la comunidad de Madrid, ¿alguien entiende esto? ¿Es falta de honestidad, puñalada trapera o vocación de aprovechategui?

Esta situación que se ha dado en las últimas horas en la comunidad de Madrid, no es la única que ha tenido lugar en los últimos tiempos, por el hecho de no haber sido elegido para renovar su cargo o ante la perspectiva de hacer daño a quienes, durante años, le han mantenido en una posición social y política que le ha permitido ser una persona destacada hasta el punto de ofertar su prestigio a otras formaciones a modo de subasta, dándoles igual ir con Pepe o Juan, pero con el único objetivo de hacer daño a la casa de la que salieron, fueron cargos públicos y en definitiva a la que deben su prestigio político.

Ante esto, ¿Qué debemos hacer los electores? Lo lógico sería no votar a semejantes personajes, ni al partido propiciador de estas situaciones tristes y lamentables para la democracia, pero lo que si hay que exigir es que por una lado y por higiene democrática, la totalidad de partidos, lleguen a un acuerdo para apartar a personajes de este calibre, porque con sus actuaciones y actitudes, dañan a la democracia, a la política y a la capacidad de un proyecto político que pretende presentarse ante la sociedad con total honestidad y que ha sido traicionado.

Aprovechateguis

Por otra parte, ese partido que tiene un presidente que apenas lleva nueve meses en su mandato, debe iniciar una limpieza y depuración de las situaciones narradas y de otras que conocemos y que por el momento no podemos contar, porque los españoles quieren poner la máxima confianza en un proyecto y un candidato que tiene derecho a elegir sus formas y maneras, así como a su propia gente, para regir no solo los destinos de su partido, sino en el caso de llegar al gobierno, los destinos de este país llamado España, porque de lo contrario, todos perdemos y muy especialmente quien está destinado a dirigir un partido durante muchos años, por ser el valor seguro de una alternativa política de una gran parte de la sociedad española.

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