España vacía

Días pasados se celebró en Madrid una gran concentración bajo el lema “La España Vacía” que convocó a varios miles de españoles para reivindicar la triste realidad de sus pueblos y comarcas, cuyo patrimonio y posibilidades han ido decreciendo a medida que el crecimiento se ha ido trasladando a grandes ciudades o a comarcas más fértiles, mejor comunicadas y, sobre todo, más subvencionadas.

Como todos los que somos oriundos de pueblos sabemos, este fenómeno no se ha presentado de la noche a la mañana; muy al contrario, viene muy de lejos y hay que repartir las culpas a todos los responsables políticos que ha habido desde hace más de un siglo. ¿Qué hubiera pasado, por ejemplo, si Franco, Suarez, González, Aznar, Zapatero, Rajoy y el lerdo que está ahora en La Moncloa no hubieran favorecido siempre a Vascongadas o Cataluña? Pues muy sencillo; que las industrias injustamente instaladas en aquellos pagos “premiados” incomprensiblemente, se hubieran repartido por toda España, por ejemplo, en Castilla, Extremadura o Andalucía.

Con el estupendo resultado de haber favorecido a las regiones siempre olvidadas y, de paso, bajarle “los humos” a toda esa gente engreída y desconsiderada que se cree de mejor pedigrí que el resto de sus compatriotas. Me referiré, para terminar, a una reivindicación que venimos haciendo desde hace décadas y que nos afecta directamente a los cordobeses: la conversión en autovía de la carretera nacional Badajoz-Granada. ¿Cuánta riqueza hubiera generado a los territorios que hay a largo de sus 464 kilómetros?

Pero fíjense, ya se hablaba de esta cuestión en los años sesenta del pasado siglo, siendo ministro de agricultura, pesca y alimentación, el extremeño Don Adolfo Díaz-Ambrona Moreno, al que tuve el gusto de conocer ¡¡Y de eso han pasado más de cincuenta años!! ¿Deberemos esperar otro tanto?

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