Pasos inteligentes para peatones

He visto películas de dibujos animados con enormes críticas sociales que, en otro género cinematográfico, quizás no se atreverían sus respectivos directores. Hace muchos años, vi una película de este género, hoy me siguen gustando mucho, en ella, los humanos habían abandonado la tierra por la contaminación medio-ambiental y mientras se recuperaba la misma.

Vivían en una gigantesca nave. Los humanos estaban permanentemente en unas hamacas que movían los robots que cuidaban de ellos en la que hacían todas sus funciones vitales. Todas las sensaciones las recibían virtualmente y seleccionadas con anterioridad por el jefe, por lo que se habían convertido en bolas de grasas en la que casi, habían desaparecido manos y pies. Lo que entonces me pareció una utopía, hoy me parece más que posible. También hace ya bastantes años recuerdo un anuncio televisivo en el que un señor le decía a los posibles clientes, telespectadores “no piense, nosotros lo hacemos por usted”.

Hoy en las universidades, al menos en las andaluzas, para conseguir una beca, dinero público, no hay que demostrar actitudes, solo solicitarla.

Viene al caso porque se están empezando a implantar en los pasos de peatones, unos sistemas para que cuando inicie el cruce un peatón, se enciendan instantáneamente unas luces gracias a unos sensores al efecto y solo por la noche, para que el posible conductor del coche que se aproxima al paso, vea con más claridad al peatón. El coste es de más-menos, nueve mil euros por paso. Si el conductor va bebido, muy distraído o algo similar y el peatón no hace lo que debe, es posible que incluso con el nuevo sistema, nos hayamos quedado sin peatón. Le explicación del responsable de la implantación de este sistema es que los peatones cuando cruzan van mirando hacia abajo ya para watssear, ya para poner mensajes en los móviles o simplemente, cruzan sin mirar. Deben de saber que el número de atropellos que se daba en estos pasos de preferencia peatonal, antes de la fiebre de los móviles, era de uno por cada cuatro del total de atropellos de peatones. Según el mismo responsable, hoy los atropellos en estos cruces, y por la circunstancia referida, se han multiplicado. Aprovecho para decir que los pasos de peatones, salvo los que están en curva o en un cambio de rasante, son totalmente seguros siempre que el peatón, le va la vida, se asegure de que el coche que le dispute el paso se haya parado.

Tienen idea el dineral que nos cuesta, vía impuestos, el aumento de la estupidez en la clase humana gracias a la cobertura que le dan nuestros dirigentes políticos. En Sevilla, el Metro tiene vallas de seguridad en toda la extensión del andén que hacen imposible acceder desde el mismo a las vías, no las he visto en ninguna otra ciudad.  Cuando llega el tren, tienen que abrirse las puertas del mismo y coincidir con las de las vallas, que también controla el conductor, para que el viajero pueda subir o bajar.

En la famosa calle Betis de la misma ciudad, los asientos de mármol centenario que limitan el desnivel de la calle con el rio, hace un par de años, le pusieron también unas vallas porque alguien se cayó haciéndose un selfie. Cualquier día, a cualquier gestor político, se le ocurre poner vallas en las aceras y en toda su extensión no vaya a ser que algún peatón pudiera caerse a la carretera. El ser humano tiene una enorme capacidad de adaptación como ya demostró Darwin en su teoría de la Evolución pero aún es mayor la capacidad que tiene 0para el acomodamiento y la estupidez y que es directamente proporcional a lo que son capaces algunos por un puñado de votos, pero eso sí, con el dinero de los demás.