Otegi y Arzalluz
Otegi y Arzalluz

No siento compasión alguna por Arzalluz

Parece que, habiendo pasado tantos años desde que Arzalluz dejó de ser el máximo responsable del PNV todo lo que hizo debería olvidarse. Pero quizás lo puedan hacer los que no hayan vivido aquellos años, los que los vivimos, los que escuchábamos las declaraciones que hacía Arzalluz cada vez que ETA mataba no olvidamos.

A mi la muerte de Arzalluz no me produce ni frío ni calor. No creo que ni él mismo, que fue cura Jesuíta, pudiera llegar a creer nunca en lo más profundo de su ser que tuviera derecho a ocupar un lugar en el paraíso o en el cielo. Más bien al contrario, por todos sus actos, por todas sus palabras, temería la llegada del final de su vida y sentiría una profunda desazón  sobre el lugar en el que merece estar para los restos.

En el día de hoy, la cuenta oficial de Bildu en Twitter ha citado unas palabras de Otegi con motivo de la muerte de Arzalluz: “Con la polémica cuando en San Mamés se guardó un minuto de silencio por #Argala, #Arzalluz dijo que a pesar de las diferencias era uno de los suyos. A pesar de las diferencias ideológicas, yo digo que Arzalluz ha sido uno de los nuestros“.


Y sí, en esta ocasión tengo que dar la razón a Otegi porque el cura Arzalluz siempre demostró ser uno de los suyos. Nunca disimuló su cercanía con ETA y fue tan miserable que fue capaz de decir aquella repugnante frase de “ETA agita el árbol y nosotros recogemos las nueces“. Y sí, me parece muy apropiado que para recordar a Arzalluz hable de uno de los responsables históricos de ETA, el asesino Argala.

No sé si Arzalluz murió siendo creyente, ateo o medio pensionista, pero de lo que estoy seguro es de que él mismo estaría convencido de que, si seguía creyendo en la vida eterna, esa vida eterna que le esperaba le iba a resultar un tanto calurosa.