cristianos

Hace algunos años le escribía al Santo Padre una carta que fue publicada en ABC 12-2 2014 sobre Juan María Uriarte Goitocelaya, entonces era obispo emérito de San Sebastián en estos términos: Beatísimo Padre. No sé si su Santidad conoce al obispo Juan María Uriarte Goiricelaya, actualmente obispo emérito de San Sebastián, provincia de España. Santo Padre, un sacerdote debe tener unos criterios muy exhaustivos exprimiendo al máximo el evangelio, máxime siendo este obispo cabeza visible de los cristianos en esa provincia Vasca. Este jerarca de la Iglesia dice ahora —en aquellos días— que: «….una reconciliación sin verdad no llega a ningún lado, es una falsa reconciliación». «Hay que saber la verdad, y no sólo la que se destila desde un ámbito…». Su Santidad, sabemos que con los años las personas empiezan a derivar sus pensamientos por causas anormales y que una persona cristiana y para una cabeza visible de la Iglesia Católica debe tener cuidado…aquí no hay más verdad que una banda de asesinos, han matado cerca de mil personas inocentes por salvajes procedimientos, bien sean un tiro en la nuca o por una bomba lapa. La verdad que dice este obispo raya en la miseria de una persona que solo mira para un lado, para el lado de los criminales, no mira a las víctimas, ya que para él y para el que subscribe esta misiva las anula por completo. Así mismo, dice ahora con palabras malsonantes y de una grosería supina que ETA debe pedir «especialmente» perdón y quienes lo han justificado, pero también el Estado, por haberse «sobrepasado»… Sobrepasados, de que…

En aquellos años hubo otros sacerdotes que fueron humillando a las víctimas del terrorismo. María San Gil, en su libro En la mitad de la vida. La popular guipuzcoana es católica practicante, pero en algunos extractos de su obra explica sin tapujos su dolorosa relación con la institución eclesiástica en su tierra durante los años más duros de ETA, especialmente con el obispo Setién. Los cristianos españoles tenemos miedo a decir que somos cristianos e incluso a pregonar que somos españoles. Bien es verdad que viendo a estos curas en sus panegíricos denigrando a las víctimas del terrorismo, díganme en ¿qué espejo nos miramos los laicos de a pie y que postura tomaremos? Miremos de Frente a Jesús cuando lo veamos pasar en esta Semana Santa bien sea crucificado o en la Cruz, demos testimonio de verdad sobre lo que es ser católico, miremos el evangelio de cara, sin tapujos y no disimulando como algunos curas que solo con santiguarse y dando golpes de pecho se creen que están perdonados.

…Así terminaba mi escrito: Mi carta solo se debe a que, siendo yo creyente y humilde seguidor de Cristo perdono a este por sus tratos “desinteresado“ con la banda ETA, le eximo por su avanzada edad, pienso que se le ha nublado la seriedad y prudencia cristiana que algún día tuvo para seguir a Cristo. No estamos llamados a ser como otros cristianos, estamos llamados a ser como Cristo