Jorge Javier Vázquez Vox armas maricas
Jorge Javier Vázquez (Instagram)

A su salida del hospital

Tras ser operado de urgencia, el presentador, Jorge Javier Vázquez, ha recibido el alta hospitalaria el pasado viernes. A la salida del hospital, Vázquez atendió a varios medios de comunicación, entre ellos el de su propia casa, Mediaset, y a través del programa de Ana Rosa Quintana.

En esa entrevista, y a pesar de la delicada operación a la que había sido sometido, Vázquez demostró que es el de siempre y que sigue con las mismas sandeces de antes de ser ingresado. Como ha demostrado ya en infinidad de ocasiones, la simpleza es la base fundamental de su discurso cuando trata de opinar sobre cualquier asunto político, sobre todo cuando opina de gente que no piensa como él.

Y tergiversando completamente la propuesta de Vox sobre las armas, Vázquez no tuvo reparos en opinar sobre ello demostrando que sigue instalado en una absurdez galopante y que sigue sin tener problema alguna en manipular y mentir. No sabemos si su forma de pensar y de actuar habrá sufrido algún cambio con otras cosas, pero en estas hemos comprobado que no.

Vázquez afirmó a través de los micrófonos del programa de Ana Rosa lo siguiente: “Ana Rosa tengo que hacer una cosa de urgencia. Me tengo que ir al Corte Inglés a comprar tres o cuatro escopetas. Como ahora voy a estar en casa no vaya a ser que entren y tenga que matar“.

Ana Rosa Quintana seguía insistiendo en preguntarle sobre su estado de salud pero Vázquez tenía que lanzar su discursito absurdo y hacer su gracieta ridícula y manipuladora: “Es importante, ¿de qué planeta vienes? ¿No te parece importante ir a comprar las armas de fogueo? Me parece estupenda la propuesta de Vox, estoy encantado con la propuesta de que todos tengamos armas en casa, pero yo me pregunto, ¿con quién ensayamos? Yo ahora solo tengo a mi madre en mi casa, si tengo que empezar a lanzarle a ella escopetazos para ensayar… También he pensado que a lo mejor podemos empezar a ensayar con muchos maricas, como hay tantos“.

Y después de semejante sarta de estupideces se habrá quedado tan ancho. Está claro que entró al hospital con dos problemas, el primero el de su estado de salud, el segundo el de su soberana estupidez. El primero se puede llegar a curar con una buena cirugía. El segundo está claro que es incapaz de curarlo ni el mejor equipo médico del mundo. Este tipo es ridículo hasta en los momentos tan delicados por los que ha pasado. No tiene remedio.

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