Carme Chaparro Rocío Monasterio
Carme Chaparro y Rocío Monasterio

Carme Chaparro histérica

La periodista de Cuatro entrevistaba la pasada semana a Rocio Monasterio con motivo de la manifestación feminista del 8 de marzo. Chaparro, cuyo feminismo, como es habitual en la mayoría de estas bien quedas manipuladoras, roza el ridículo y el esperpento en la inmensa mayoría de las ocasiones en las que hace gala de ello pretendió tenderle una encerrona a una tranquila Rocío Monasterio.

 

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¿Cuántas habéis escuchado? Y seguro que tenéis muchas más por ahí. ¿Cuáles?

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Esa tranquilidad de Monasterio y sus respuestas exasperaban a Chaparro quien, visiblemente indignada, arremetió contra la política de Vox con todas las armas intelectuales a su alcance que, está claro, son muy limitadas. Ante las respuesta de Monasterio, Chaparro se vio incapaz de conseguir arrinconarla, que es lo que claramente pretendía desde un principio y al final acabo despidiendo a su invitada con cajas destempladas.

Es evidente que a estos periodistas, sorprendentemente encumbrados en su carrera, no se les puede llevar la contraria cuando ellos se creen poseedores de la verdad absoluta, que es la mayoría de las veces. Su indignación, más bien cabreo, con Rocío Monasterio llego a tal punto que tuvo la indecencia de comparar a las mujeres víctimas de violencia doméstica con las víctimas de ETA para justificar la indecente Ley de Violencia de Género.

Esto le costó a Chaparro un chaparrón de argumentos a los que difícilmente pudo contestar dadas sus limitadas capacidades y su incontinencia provocada por la excelente argumentación de Rocío Monasterio. Una auténtica impresentable esta periodista que quedó como tal una vez más.