política de la ilusión

Hace tiempo que algunas políticas, algunos partidos políticos y algunos políticos, se han quedado anticuados. No hay proyecto que genere ilusión, no hay iniciativa. No hay motivación por el cambio. Y eso, hoy en día, es un problema.

Vivimos en tiempos donde la gente está cansada de tener que preocuparse siempre de los mismos problemas y empieza a pensar en el futuro. La inmensa mayoría de los españoles quieren un cambio. Están hartos del paro, de la inmigración ilegal en Ceuta y Melilla, de que se hable con desconocimiento y desprestigio sobre su país y sus tradiciones. Quieren un cambio.

Los partidos que más sufrirán esta nueva cara de la política van a ser los partidos tradicionales que llevan años siendo dueños y causantes de los problemas de todos los españoles. Los partidos, en cambio, que más se beneficiarán de esta nueva política, de esta nueva forma de vivir la actualidad y de esta nueva ambición de generar un cambio, serán los partidos alternativos.

Serán aquellos partidos que busquen una alternativa. Una alternativa a las políticas que llevan arruinando el país, que llevan generando paro. Los españoles están, en el fondo, muy cansados de la constante destrucción de empleos que genera el PSOE y de sus leyes de género ideológicas, cuales el PP no se atreve a derrotar.

Los españoles quieren un partido que busque una alternativa a las políticas tradiciones de las que ya están cansados. Los ciudadanos quieren políticos que hablen como hablan todos los españoles. No quieren políticos de largos, cultos, enrollados discursos. Eso se ha quedado anticuado.

Los ciudadanos, en toda Europa, empiezan a interesarse por un discurso corriente, directo y que les hable directamente a ellos. Quieren un discurso claro y sin tapujos. Políticos que no tengan vergüenza o miedo a enfrentarse a las políticas tradicionales. Estos fenómenos los estamos viendo en España con VOX, por ejemplo, pero lo vimos por primera vez en EEUU con Donald Trump.

Es por eso que, a muchos, sobre todo a las nuevas generaciones, les empiezan a atraer esos mensajes directos e informales que tratan con normalidad y ambición, esos problemas que llevan años sin solucionarse por los inútiles partidos tradicionales que se han acomodado en los sillones del Congreso y cuáles no están dispuestos a soltar.