Eugenio Narbaiza
Eugenio Narbaiza, un vasco en Andalucía

Hace ya varias décadas que decenas de miles de vascos, cuya cifra podría rondar los 200 mil, han abandonado su tierra, por sentirse presionados por el nacionalismo vasco y también por las acciones de la banda terrorista ETA. Estos vascos, han tenido que cambiar su vida en otros lugares y con importantes dificultades y aunque adaptados a su nueva situación, se les conoce como “los vascos de la Diáspora”. Se sienten integrados completamente allí donde viven, pero no dejan de mirar con nostalgia y tristeza hacia su origen, el País Vasco, con la sensación de estar abandonados.

Hoy en El Diestro, vamos a entrevistar a uno de ellos, nuestro compañero y colaborador Eugenio Narbaiza

Eugenio, ¿Qué supone formar parte de lo conocido como la “Diáspora Vasca”?

Supone ser un vasco que por circunstancias de presión desde el nacionalismo o de ETA, ha tenido que abandonar su tierra, para vivir con tranquilidad, libertad y, sobre todo, para sentirse una persona normal, porque muchos, además de haberse sentido muertos socialmente por considerarse “español”, han tenido graves problemas de seguridad personal.

¿Cómo ves el P. Vasco en la actualidad?

Veo con preocupación lo que está pasando en el P.Vasco desde el punto de vista que los partidos nacionalistas, pueden radicalizar sus posturas y echarse al monte adoptando una postura parecida a Cataluña. Las cosas han cambiado algo en las ciudades, pero en los núcleos rurales, sigue existiendo presión a quien no piensa como ellos y sigue siendo difícil no ser nacionalista, porque eres considerado como un bicho raro, como un “traidor”.

¿Se ocupa alguien de la gente que sois la “Diáspora”?

Prácticamente nadie, ni las instituciones vascas que ni se acuerdan de nosotros, ni tampoco aquellos que, siendo constitucionalistas, deberían prestar atención a las situaciones que hemos vivido, intentando aportar soluciones a lo que hemos pasado. Muchos de nosotros, miramos con nostalgia al P. Vasco, pero no podemos votar, ni opinar ni decir lo que pensamos, pero seguimos siendo vascos y sintiéndonos como tal y tampoco podemos pensar en volver, porque no vemos la situación nada clara para una convivencia en tranquilidad en nuestra tierra, además de que, en otros lugares, tenemos ya normalizada nuestra forma de vida.

Viendo la situación política vasca, ¿os sentís representados en vuestras circunstancias por alguien de allí?

Si, creo que la representación de los partidos constitucionalistas puede valer para que nos represente, aunque cada vez, son menos y tienen menos fuera de cara al protagonismo de la política vasca. Ahora bien, aquellos que nos sentimos españoles, como es mi caso y que defendemos una serie de valores, estamos recuperando una cierta ilusión al comprobar como determinadas fuerzas políticas, nuevamente se ponen al frente de lo que podríamos denominar el españolismo, como es el caso del PP, en donde Javier Maroto, Bea Fanjul e Iñigo Arcauz, parece que van a retomar con fuerza ese sentimiento y valor tan importante para muchos de nosotros.

¿Les ves con capacidad para reforzar el españolismo en el Vasco?

Si sin duda, porque forman parte de una nueva generación de vascos, que, aunque no han vivido el problema desde sus inicios, por cuestión de edad, lo han sufrido en su entorno y en sus propias carnes y no solo son capaces, sino que a pesar de que tienen poca voz, creo que esta sonará fuerte y contundente como antaño lo hicieran Jaime Mayor Oreja, María San Gil o Gregorio Ordoñez. También creo que Pablo Casado, subsanará determinados errores que se cometieron, quizás por falta de visión o por creer que, al dejar de matar Eta, la presión se estaba acabando.

¿Qué les pedirías?

Que impidan que, desde el nacionalismo, se liquide el sentimiento de españolidad de los vascos y sobre todo, que se acuerden que es importante defender los intereses de nuestra tierra desde un concepto español, exigiendo libertad, igualdad de oportunidades a pesar de las ideas, además de que se recupere el hecho de que ser vasco, supone ser uno más en esta España nuestra y se nos mire con normalidad.

También que se acuerden de aquellos que nos fuimos, para que, de alguna manera, nos sintamos vinculados a nuestra tierra, no solo sentimentalmente, porque nos gusta opinar sobre lo que allí pasa, sobre el camino que lleva y evitar que nos desarraiguemos de manera definitiva.

¿Volverás a vivir al P. Vasco alguna vez?

Ojalá tuviera esa posibilidad, aunque creo que no, porque no me siento con la fuerza necesaria para regresar. Tengo demasiados malos recuerdos, pero si me gustaría que esa opción siempre estuviera ahí. Quiero mucho al lugar donde vivo, pero el amor por mis orígenes, es muy grande y además de ser español por nacimiento y convencimiento, me siento vasco y amo a mi tierra hasta que me muera.

¿Crees que no interesáis al nacionalismo porque quizás los resultados electorales serían otros?

Que no les interesamos y que no les importamos, es evidente, porque no somos de los suyos. Respecto a que quizás con la participación de la gente que está en la “Diáspora” como elemento que podría cambiar cosas, puede que sí, aunque no podemos olvidar que el nacionalismo, tiene mucha fuerza, domina la situación y sus décadas manejando los hilos de la sociedad vasca, puede dar lugar a que no se produzcan cambios al respecto en generaciones, si desde el gobierno español, no empiezan a ponerse ciertas cosas en su sitio y se controlan determinados mecanismos de dominación y adoctrinamiento que utiliza el nacionalismo para seguir mandando en el P.Vasco.

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