contra VOX

Los hechos son tozudos y algunas declaraciones son muy preocupantes. El hecho es que el ‘Teatro Barceló’ de Madrid tuvo la desfachatez de, siendo la sala que alberga mensualmente, cada primer domingo de mes, la fiesta LGTB más importante de Madrid, el ‘Tanga Party’, alquilar sus instalaciones a VOX para realizar su fiesta juvenil reuniendo a unos 700 seguidores de menos de 30 años para celebrar de hecho un mitin festivo de este partido político. Curiosamente VOX, que es tachado de ultraderecha e intolerante, no tuvo ningún reparo en usar estas instalaciones para reunir a su gente mientras que los organizadores del ‘asueto’ LGTB, rasgándose las vestiduras, censuraron no solo a VOX sino también a la sala para poder albergar en un futuro sus fiesteros eventos. Que bien retratan los comportamientos a la gente. La intolerancia no tiene apellidos solo nombres: intransigencia y fanatismo.

La sala, afectada directamente en su cuenta de resultados al perder el chollo de un grupo social más que pudiente por albergar a jóvenes, según parece, más tiesos que la mojama, se ha visto obligada a escoger y no a dudado ni un minuto, adiós VOX y, si le aceptan las disculpas, se lanzará al ‘tanga’ LBTB al que promete su amor eterno: los euros bien valen pasarse a la intolerancia. Lo que ya pasa de castaño a oscuro es que, además de vetar a VOX para el futuro, pretendan con un comunicado maquillar su amor, lógico en toda empresa, por los beneficios a base de soflamizar ideología barata. Tiene sus melones que los empresarios de la noche madrileña nos vendan su preocupación por los ‘derechos sociales’… ¡manda huevos! y apelen a su compromiso con la ‘libertad y la tolerancia’ para vetar a los que les han hecho perder dinero.

No entiendo nada. ¿Cómo puede uno con la bandera de la diversidad y la tolerancia vetar a los que opinan distinto? ¿Alguien me lo explica?

 

@jmfrancas

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