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¿El feminismo es uno?

El feminismo no es un movimiento unitario. Abordar el tema del feminismo como algo unívoco lleva a generalizaciones falsas y que no se corresponden con la realidad. El feminismo es una ideología que ha evolucionado desde sus comienzos, e incluso hoy las personas entienden de manera diferente al feminismo. Es por eso por lo que se hace muy importante conocer los datos que aportamos en este artículo.

Hay quienes afirman que el feminismo simplemente quiere buscar la igualdad, pero ¿es realmente así el feminismo actual? ¿Qué tipo de igualdad busca hoy en día? ¿Es igualdad ante la ley, como sí buscaban las primeras feministas?

Por otro lado, queremos avisar de que en este artículo vamos a explicar únicamente las etapas feministas más importantes. Aquellas que más repercusión han tenido en el mundo. Entenderá el lector que no podemos abordar todos los tipos de feminismo que ha habido y hay en la actualidad.

Normalmente, se diferencian 3 etapas en el feminismo (también se las conoce como “olas feministas”):

  1. Primera ola feminista.

Si buscamos dónde están los comienzos de esta primera ola del feminismo, encontramos sus orígenes en el Renacimiento (entre los siglos XV-XVI). Es durante el Renacimiento cuando se escribieron obras como La ciudad de las damas (Christine de Pizan, 1405) o La igualdad de los sexos (el sacerdote Poulain de la Barre, 1671).

Pero en el Renacimiento se mostraba como un movimiento aún muy débil y con escasos apoyos. Fue durante el siglo XVIII (coincidiendo con la Ilustración) cuando este movimiento adquirió importancia. Esta primera ola revela un feminismo de corte liberal, acorde con los principios del naciente capitalismo.

Esta primera ola perseguía, principalmente, estos objetivos:

  • La obtención de una igualdad legal entre hombres y mujeres.
  • Y que las mujeres pudieran acceder a la educación (en aquella época, la educación era algo que prácticamente sólo podían disfrutar los hombres).

Para comprender este periodo feminista es clave la obra de Mary Wollstonecraft, Vindicación de los Derechos de la Mujer (1792). En ella, propone varias cuestiones: en primer lugar, quería la participación política de la mujer. Además, reclamaba que las mujeres pudieran acceder a la ciudadanía, tener una mayor independencia económica con respecto al marido (dependían del marido para todo), y su inclusión en el sistema educativo (apoyándose para ello en que tanto hombres como mujeres tienen la misma inteligencia).

Este feminismo encontró muchos apoyos en personas como Diderot, Montesquieu, Stuart Mill o Voltaire (entre otros).

  1. Segunda ola feminista.

La segunda ola del feminismo se sitúa cronológicamente entre la segunda mitad del siglo XIX y la primera mitad del XX. Este es el que también se conoce como feminismo sufragista, porque la reivindicación que marcó a este feminismo es el derecho al sufragio universal, es decir, que la mujer pueda votar exactamente igual que el hombre.

Asimismo, reclamaban para las mujeres su plena participación política, además de algunas libertades públicas y privadas que no tenían y los hombres sí. Por ejemplo, estaba prohibido para las mujeres tener propiedades, y las feministas querían eliminar eso.

Fue la Declaración de Séneca Falls (1848) la obra que supuso el inicio teórico de estas reivindicaciones.

Además, surgió el feminismo de corte marxista.

Por otro lado, en esta misma época comienza a gestarse otro feminismo (diferente en su teoría, pero coincidente cronológicamente con el sufragista). Hablamos del feminismo marxista.

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Muy conocido cartel de propaganda estadounidense creado durante la Segunda Guerra Mundial, aunque popularizado durante la tercera ola feminista.

El feminismo marxista quería suprimir las tareas domésticas de la mujer, debido a que ya se estaba incorporando al trabajo, pero seguían siendo al mismo tiempo las ‘amas’ de casa. Esto parece a simple vista algo bueno, pero los medios que usaron para conseguirlo no lo son en absoluto. Y es que reclamaban que el Estado (comunista) se hiciera cargo de las labores familiares, eliminando así la tarea de los padres de educar a sus hijos en la familia. Quería sustituir a la familia por el Estado.

La sociedad se hará cargo de todas aquellas obligaciones que antes recaían sobre los padres. Educadores inteligentes convertirán (al niño) en un comunista consciente de la magnitud de esta inviolable divisa: devoción a la vida colectiva. (Mijáilovna Kolontái).

El resultado es la destrucción de la familia y la eliminación del papel educativo de los padres. Como se puede ver en el texto citado, conseguían además que los niños se convirtieran en comunistas (“convertirán al niño en un comunista…”).

  1. Tercera ola feminista.

Finalmente, hemos llegado al feminismo actual. Encontramos sus orígenes en la segunda mitad del siglo XX. A esta ola feminista lo marca la obra de Simone de Beauvoir, El segundo sexo. Esta filósofa existencialista fue, además, una gran simpatizante del marxismo. Pero, aunque se considere la obra de Simone como el momento fundacional de este feminismo, realmente cuando adquirió su fuerza fue con los sucesos del Mayo francés de 1968.

Este feminismo ya no se centra en cuestiones económicas, políticas o sociales (como hacían los anteriores), sino que pondrá su foco en lo estrictamente cultural. En el libro citado, de Beauvoir escribe su famosa frase: “No se nace mujer, se llega a serlo“. De esta forma, para considerar mujer a alguien, no basta ya con mirar sus rasgos biológicos y de nacimiento. Ser mujer es algo meramente cultural. De Beauvoir pretende eliminar toda diferencia entre hombre y mujer para lograr así la verdadera igualdad (lo cual, como explicamos en Familia y Verdad, es una de las bases de la ideología de género). En este sentido, Shulamith Firestone propondrá para la revolución feminista abolir la función reproductiva de la mujer (todo es cultural…) y despenalizar el aborto (considerándolo como un supuesto “derecho” de la mujer, cuando realmente es el niño el que tiene el derecho a vivir).

Y también la lucha de sexos…

Esto, por otra parte, tenderá cada vez más hacia una lucha de sexos. Muchas feministas comienzan a entender a la familia como la máxima expresión del patriarcado (sistema que oprime a la mujer en beneficio del hombre). Leamos algunos textos de las teóricas feministas:

La institución de la familia y el matrimonio, y los sistemas de protección legal y cultural que refuerzan la heterosexualidad, son las bases de la opresión política de la mujer. (Eisenstein, en La dialéctica del sexo: el caso de la revolución feminista).

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Unas pintadas en una ciudad española de unas feministas. Aquí podemos observar un odio sistemático a los hombres.

Por su parte, Andrea Dworkin afirmará que “toda relación sexual entre hombre y mujer supone una violación de la mujer“. Y el matrimonio no sería más que una “licencia legal para la violación”. Y también Sheila Jeffreys, que será otra feminista que defenderá que el coito heterosexual es lo que sostiene el “sistema patriarcal”.

Conclusión: No es fácil clasificar al feminismo, dadas las grandes diferencias entre unos y otros, y la gran multitud de clases del mismo que existen. Es por ello por lo que se encuentran divergencias entre los distintos autores que tratan este tema. Por eso, será necesario profundizar más para una mayor comprensión del feminismo.

2 Comentarios

  1. Hace años el feminismo tuvo su razón de ser y su sentido, cuando se buscaba la igualdad, en una sociedad desigual.
    PERO AHORA que ya han conseguido la igualdad total, BUSCAN E SUPREMACISMO FEMINISTA, y por ahí no pasamos mucho millones de españoles, que nos vestimos por los pies.
    Celebro mucho que un chico tan joven escriba tan bien, y tenga las ideas tan claras, tanta documentación, etc.
    ¡Enhorabuena!

  2. ¡Muchas gracias, Ramiro! Exactamente, antes sí se buscaba la igualdad ante la ley. Una vez conseguidos sus objetivos, el feminismo debería haber desaparecido. En cambio, ha surgido un nuevo feminismo con pretensiones diferentes. Ahora quieren privilegios.

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