demandas de las víctimas del terrorismo

Ayer no fue un día más en San Sebastián. Ayer, sábado 23 de marzo de 2019, será recordado por todos los donostiarras y guipuzcoanos de bien –por la inmensa mayoría- como el día en que se colocó la primera de las placas en recuerdo a las más de cien víctimas del terrorismo asesinadas por ETA en San Sebastián.

Se homenajea, así, a Juan María Araluce, que fue presidente de la Diputación de Guipúzcoa, a su chófer y a dos de sus escoltas, que fueron asesinados por los terroristas de ETA el 4 de octubre de 1976. Todos ellos fueron abatidos por los criminales etarras en el número 9 de la Avenida de la Libertad de la capital donostiarra cuando salían de casa

Se cumple, así, una de las reivindicaciones que, desde siempre, han defendido las valientes asociaciones que reúnen a familiares y víctimas del terrorismo para mantener vivo el recuerdo de sus seres queridos y para hacer apología de la decencia, de la dignidad, de la memoria y de la justicia para con los asesinados entre la sociedad civil. Más aún aquí, en el País Vasco.

Una sociedad que, parcialmente, ha dado la espalda a las víctimas y a sus familiares; a los valores que encierra la defensa de la libertad y de la dignidad en Vasconia. Una sociedad que, parcialmente, no ha estado a la altura de las necesidades de muchos de sus ciudadanos, y así se ha construido la sociedad enferma que hemos padecido durante décadas y que seguimos padeciendo, aún, en muchos pueblos y rincones de nuestra querida tierra.

Los hombres y mujeres que hacemos el Partido Popular –más aquí, en Guipúzcoa-, siempre hemos acompañado a las víctimas en su dolor y en sus peticiones, que nunca han sido extravagantes ni inasumibles, por cierto. Al contrario, las víctimas del terrorismo han dado siempre una lección de decencia, de dignidad, de creer en la justicia, y de no caer en la venganza ni en la dinámica del “ojo por ojo” ante la inveterada presión nacionalista.

El Partido Popular de Guipúzcoa es también víctima del terrorismo. Por eso nos corresponde, en nuestra actividad política, liderar el compromiso con esos valores, y acompañar a las víctimas y a sus familiares en sus demandas; porque son las de todos los ciudadanos de bien, de esa inmensa mayoría de guipuzcoanos comprometido en construir nuestra tierra y su futuro, y no en mancharlas con el lastre de unos pocos que, en 2019, quieren seguir blanqueando el criminal pasado del terrorismo nacionalista.

Agradecemos la no asistencia de EHBildu al acto de homenaje de ayer. Porque han demostrado que no pintaban nada en ese acto; que no pintan nada en la Guipúzcoa y Vasconia en positivo que queremos construir. Nadie les echó de menos. A quienes quieren blanquear a los terroristas nadie les echó de menos.

Y esto demuestra que es posible construir una Guipúzcoa de progreso, competitiva, con ambición, como hemos sido los guipuzcoanos a lo largo de la Historia. Por eso debemos seguir este camino, seguir dando pasos; y, en este sentido, acompañar a las víctimas en su reivindicación de que hay más de 300 asesinatos de ETA si resolver, y que merecen la acción decidida del Estado de Derecho para hacer justicia.

El Partido Popular de Guipúzcoa en el Congreso va a liderar, como siempre lo ha hecho, esa respuesta institucional a las demandas de decencia y dignidad. Va a seguir acompañando a las víctimas en sus iniciativas de recuerdo, en sus demandas de resolución de esos más de 300 asesinatos de ETA que están sin resolver; y va a seguir trabajando, además, para seguir haciendo de Guipúzcoa la provincia más atractiva de nuestra querida España, abriendo las puertas a esos más de 200.000 vascos que se han tenido que exiliar de su tierra por culpa de la presión nacionalista.

No los olvidamos, contamos con todos ellos. Por ello es muy significativo que se haya puesto, por fin, la primera placa de recuerdo a las víctimas de ETA en San Sebastián, la ciudad con más asesinados por ETA (107 personas). Es un primer paso, pero vendrán muchos más. La sociedad guipuzcoana quiere perder el miedo y librarse del yugo nacionalista. El proyecto de Pablo Casado, desde Guipúzcoa, debe ser la palanca de apoyo de ese gran cambio que la sociedad necesita.