Como no mates al toro con el as de bastos

La anécdota taurina de hoy está dedicada a Cagancho. Una anécdota que hemos titulado “¡Como no mates al toro con el as de bastos!” y que dice así:

«Sabido es que el gitanísimo «Cagancho» era una mijita desigual con la espada y que en una faena entraba a matar varias veces frecuentemente.

En cierta ocasión había inferido tres sangrías a uno de sus toros, y en las tres dejó clavado el estoque.

Agotado su repuesto de espadas, su mozo, «Paco el Botas», pidió una al de Antonio Márquez.

— Tómala —le dijo el mozo de Antonio-, pero no me pidas otra, porque no te la dejaré.

Entró a matar «Cagancho» y volvió a dejar en el toro el estoque prestado — ¡vaya trance! —, por lo que el famoso «calé», impaciente, empezó a dar golpes en la barrera, reclamando a gritos:

— ¡La espada! ¡Otra espada!

— ¡Como no mates al toro con el as de bastos!…— respondió «Paco el Botas», alegremente».