César Vidal abusos sexuales menores Montserrat
César Vidal

Los abusos sexuales contra menores en la Iglesia catalana

Produce escalofríos escuchar el editorial del programa La Voz de César Vidal en el que relata los abusos sexuales contra menores cometidos por parte de la Iglesia catalana. Y produce escalofríos no ya solo por lo terrible de lo relatado, sino por la forma en la que se han pretendido silenciar esos casos y la forma en la que los políticos y la propia Iglesia los han ignorado.

Son varios los abusos relatados por Vidal en su editorial, pero produce especial indignación el cometido por el monje Andreu en la abadía de Montserrat. Este monje cometió abusos sexuales contra un niño de 13 años mientras estaba enfermo de cáncer. Pero siendo esto terrible, es mucho más terrible lo sucedido después, el niño intentó suicidarse debido a estos abusos y, aún así, Andreu volvió a intentar abusar de él.

Es alucinante, es indignante que, después de conocidos estos casos y cuando estaban siendo investigados, el clero catalán dijera que con eso se pretendía atacar a Cataluña. Mezclan todo con el separatismo, lo mezclan todo para intentar salir airosos de unos hechos que les deberían haber condenado a prisión de por vida.

Las agresiones sexuales contra menores son de los delitos más terribles, injustos y repugnantes que se pueden cometer. Más aún, si estos delitos son cometidos por curas que lo hacen además cuando se han ganado la confianza de los menores. La falta de investigación, el intento de ocultar estos delitos por parte de políticos e Iglesia es inconcebible. Les convierten en cómplices de unos hechos terribles que a ellos parecen importarles bastante poco.

Si una sociedad es incapaz de proteger a los miembros más débiles, si es incapaz de dar cobijo y protección a unos seres indefensos como son los niños, esa sociedad está muy enferma y tiene un terrible problema. En tiempos de feminismo, en tiempos de ideología de género, parece que los niños importan muy poco. Ni votan ni se reciben subvenciones por protegerles. Un asco, un verdadero asco.