Alejandro Fernández

Alejandro Fernández, el presidente del PP de Cataluña, será a partir del 28 de abril prácticamente el único líder natural de un partido constitucionalista que permanezca en la política en Cataluña. Es persona de lenguaje claro, con fuerza en sus convicciones y se está convirtiendo en un claro referente del constitucionalismo, en la región más problemática para sentirse español. Hoy en EL DIESTRO, entablamos una conversación con el líder catalán para repasar los temas de actualidad de la comunidad autónoma. 

Sr Fernández, Vd será en breve el único líder natural de un partido constitucionalista que ejerza la política en Cataluña, ya que el partido que ha ganado las elecciones, traslada sus responsables a Madrid, para establecerse en el Congreso de los diputados. ¿Qué le parece esta decisión? 

Me preocupa que no es que se conviertan en diputados por Cataluña en el Congreso, sino que hayan decidido irse dejando de vivir en Cataluña. Yo he afirmado que esta decisión es humanamente comprensible, pero políticamente inadmisible.

¿Le parece razonable que casi no quede ningún líder en Cataluña con la fuerza que se precisa? 

Creo que es humanamente comprensible porque estos últimos años, han sido muy duros para todos, pero para el PP, no han sido los últimos cinco años muy duros, sino los 40 en los que tenemos presencia en Cataluña. Cada cual tiene su capacidad de aguante, pero es fundamental que los referentes políticos mantengamos la batalla constitucionalista en Cataluña. 

¿Esta situación genera más responsabilidad, ilusión o dificulta la posición del constitucionalismo? 

No es bueno para el constitucionalismo que sus líderes se vayan de Cataluña, pero tengo la experiencia de que los liderazgos se renuevan y ha pasado en el constitucionalismo y ahora nos toca a nosotros asumir la responsabilidad de liderazgo, pero estaremos a la altura que se precisa. 

Alejandro Fernández

De cara a las elecciones generales del 28 de abril ¿qué proyecto va a presentar el PP de Cataluña a la sociedad? 

Me gusta recordar a todos que el orden constitucional, no ha sido restablecido en Cataluña, porque se paró el golpe de estado, aunque no se desarticuló. Continuamos teniendo un gobierno que llama a la insurrección, que lanza a los CDR contra jueces, fiscales, entidades cívicas, partidos políticos, que corta carreteras y vías vitales impunemente, no solo permitido por el gobierno de la Generalitat, sino auspiciado por ellos. Lo más urgente es recuperar el orden constitucional, recuperar el hecho de que tengamos un gobierno que gobierne y un parlamento que trabaje para los ciudadanos. 

¿Para la recuperación del orden constitucional, basta con la aplicación del 155, cerrando tv3 y asumiendo el control de los mossos o hace falta más medidas contundentes? 

Todas las precisas se engloban en el restablecimiento del orden constitucional. Que haya unos medios de comunicación públicos que llamen al odio hacia la mitad de la población catalana, es romper el orden constitucional y no hace falta que me lo diga un juez, porque es una decisión política. El artículo 155, es de condición necesaria para este fin, pero probablemente, no sea suficiente, teniendo en cuenta que llevamos cuarenta años de construcción nacional no podemos pretender arreglar en seis meses, un desaguisado de esta magnitud. Vamos a tener que armarnos de paciencia, porque el movimiento de construcción nacional populista, que sigue vivo y coleando, debe ser desarticulado en su totalidad.

¿Pero con la condición del consenso entre distintas fuerzas o se debe aplicar con un solo partido que gobierne? 

Fue acertado aplicarlo mediante consenso, teniendo en cuenta que nunca se había aplicado, lo que ha supuesto el pago de un precio importante. Ha sido la primera vez en democracia que hemos visto al PSOE alineado con la corona y con la unidad nacional. Vaya a la historia del PSOE de los años 30 y verá cosas sorprendentes. A pesar de las limitaciones del momento, era importante que el PSOE se sumara, pero ahora, hay que hacer otra serie de cosas, no podemos pasarnos la vida entera en cómo se hizo, sino acertar en cómo se tiene que hacer ahora. 

¿El PSOE puede ser un obstáculo en ese supuesto consenso? 

Sí, porque el partido socialista, pronto se dará cuenta de que la otra parte, no quiere negociar nada, ni quiere ningún tipo de diálogo. Les han ofrecido carreteras, financiación, hospitales en los PGE y hasta lo que no tienen, pero les ha importado un pimiento, porque esta gente, lo único que quiere es subvertir el orden constitucional y siempre van a poner sobre la mesa, cosas que son inaceptables en una negociación democrática. El PSOE lo comprobará pronto, aunque siempre te da una de cal y otra de arena. De todas maneras, el PSOE destituyó una vez a Pedro Sánchez y según se den los resultados, que a nadie le extrañe que lo destituyan por segunda vez.

La situación de los jueces en Cataluña está siendo grave, tal y como lo refleja unas manifestaciones realizadas por jueces a El Diestro. Se sienten abandonados y se quejan de que no pueden ejercer su trabajo en condiciones. ¿Cómo solucionaría esta problemática de uno de los poderes del estado? 

Su serie de entrevistas respecto a la situación de la justicia en Cataluña, me ha hecho reflexionar es lo bien que hicimos en presentar un recurso contra el Estatut de Cataluña, en el punto esencial en el que ellos definían una justicia independiente, porque hicimos lo que teníamos que hacer. Imagínese que la justicia dependiera únicamente del poder político en Cataluña, por lo que el recurso produce satisfacción, pero que ese poder del estado sea perseguido de manera sistemática solo se soluciona con el punto del decálogo que ofrece Pablo Casado, en donde hace referencia al reforzamiento institucional del estado.

Alejandro Fernández

Como ciudadano como cree que ha actuado la ministra de justicia, quien parece que pasa de puntillas con los problemas de la justicia en Cataluña 

Mi opinión no puede ser peor porque debería obsesionarse en el correcto funcionamiento de la justicia y no en regalarle los oídos a los nacionalistas. Se debe hacer un fortalecimiento institucional, en el que tiene que estar incluida la justicia, a veces olvidada, porque es vital para un estado democrático, un poder judicial fuerte y sano.

En Cataluña se está dando a entender a la sociedad de que un juez es algo así como un “opresor al servicio del estado”. ¿Cómo se puede contrarrestar ese sentimiento? 

Hay que revertir ese sentimiento de construcción nacional que se ha dado durante 30 años, con una acción política muy definida que pasa por liquidar el programa 2000 de Jordi Pujol, que, desde el suprematismo, hacer que cale la idea de que España es el enemigo. Es cuestión de coraje plantearse desde la democracia española si cree que puede sobrevivir a unos nacionalismos que, desde los poderes públicos, pretenden destruir la democracia y la nación española. Hay que decidir cómo lo hacemos desde el estado de las autonomías y desde la constitución. 

Se está celebrando el juicio a los políticos presos en el Tribunal Supremo. ¿Qué puede decirnos del mismo? 

Más allá de los detalles, estoy contemplando un juicio desde una de las grandes democracias del mundo, con una de las más plenas, con transparencia, televisado y solo genera confianza en la justicia.

Si hay una sentencia condenatoria, que parece lo más evidente, ¿puede hacer que el independentismo fuerce la máquina y convoque unas elecciones autonómicas? 

Que provoquen lo que quieran, porque tienen cero posibilidades de seguir adelante en su proyecto independentista y les debe quedar claro que quien la hace, la paga, tal y como se está observando mediante el juicio en el Supremo. Quien pretende dar un golpe de estado y fracasa, debe asumir que el precio que paga es sentarse ante un juez como acusados.