síndromes de Down

Hoy se celebra en todo el mundo el ‘Día Mundial del Síndrome de Down’ también conocido como la ‘trisomía del cromosoma 21’, tres cromosomas número 21 en vez de dos, y de ahí la fecha del 21 del 3 de cada año para conmemorarlo. La realidad de los niños que sufren este síndrome es bien conocida por todos y las características físicas y psíquicas asociadas a este síndrome también lo son, así como lo es el gozo de aquellas familias que, superado el primer ‘susto’, conviven con ellos. ASINDOWN, entidad sin ánimo de lucro creada en 1989, cuyo objetivo principal es facilitar y promover cuantos medios sean necesarios para conseguir el desarrollo integral de las personas con Síndromes de Down y favorecer su plena integración familiar, educativa, laboral y social como miembros activos de la sociedad, ha elaborado un vídeo para este día con un título más que significativo: “No te cambio por nadie”.

Con el motivo de la conmemoración del día de hoy asistiremos, en redes y medios de comunicación, a un canto sin parangón de la hipocresía de lo políticamente correcto: todo serán alabanzas para los poseedores del síndrome en espera de que cuanto antes no haya más y desaparezcan. Será por mi condición de biólogo que me define quién pertenece o no a la especie humana y su valiosa individualidad o será por mi condición de creyente que me hace reconocer la misma dignidad en todos los ejemplares de mi especie, que no acepto, me avergüenza y me da asco, esa hipocresía de loar la ‘diferencia’ públicamente cuando muchos la aborrecen. Fuera de la mediática exaltación propia del día de hoy, la realidad es que, si bien en España hay en la actualidad unos 35.000 casos, los expertos prevén que pronto tendremos generaciones “libres de recién nacidos con síndrome de Down”, no precisamente por el avance de terapias durante la gestación sino por la eliminación de los casos detectados por vía aborto, haciendo realidad la máxima tan antigua y a la vez progre de ‘muerto el perro muerta la rabia’.

No entiendo nada. Si el avance científico de nuestra civilización es abortar al diferente, ¿vale la pena ser tan civilizado? ¿Alguien me lo explica?

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Josep Maria Francàs Porti
Biólogo. Ex profesor (Enseñanza media y superior), ex editor (Editorial de Ciencias y Letras), ex político (Municipio y CCAA). Periodista y, sobre todo, verso suelto e inclasificable. No entiendo nada. ¿Alguien me lo explica?