Dios
Momento de la obra "Dios tiene vagina"

Hace unos días escribí sobre la degeneración a la que los partidos de extrema izquierda, y no tan extrema, habían llevado el movimiento feminista. Donde no sólo reivindican la igualdad de derechos entre hombres y mujeres, sino que aprovechaban para cargar contra el género masculino por el simple hecho de serlo, la Iglesia o cualquier idea peregrina que se les ocurra. La ideología era y sigue siendo, protestar por protestar, aunque hay un fin oculto llamado subvenciones. Cuanto más grites, más expongas tu cuerpo y más espectáculo des, más cobras.

Puse varios ejemplos, entre ellos hablé de la subvención que el Ministerio de Cultura le concedió a una obra de teatro que se llama “Manolo, cómeme el coño”, sólo la frase ya da una idea del motivo de la obra, que ya expuse en su momento, por lo que no voy a ahondar más en ello.

Además de todos los que amablemente me indicasteis lo mucho que os había gustado mi escrito, recibí unas cuantas críticas, siempre bien recibidas, a las que procuré darles contestación oportuna. Que, si generalizo, que, si yo nunca fui feminista, y otras que, por lo incoherente de su redacción, traté sin conseguirlo, que me las explicaran con frases conexas.

Pues bien, ahora nuestra querida Carmena, alcaldesa de la Capital del Reino de España, que esto no se nos olvide, ha decidido producir una obra que se titula “Dios, tiene vagina”

¿En serio? ¿Producimos o subvencionamos una obra de teatro, cuanto más estrambótico e irreverente es el nombre?

Porque ni que decir tiene que el contenido de la obra dista mucho de ser entretenido. Es preocupante el afán por salir todos desnudos, empiezo a pensar que esta es la única experiencia “pseudosexual” que tengan en toda su vida, porque si no, no me lo explico.

Yo tengo un marido andaluz, por lo que estoy muy familiarizada con todas las tradiciones de esta CC.AA. y os puedo asegurar que un “capillita” siente tanto respeto por su Semana Santa como por todos aquellos que deciden irse a la playa en esas fechas. ¿De dónde viene ese interés de la izquierda, por ofender o satirizar las creencias de alguien que no piensa como ellos? ¿Por qué hemos de soportar los creyentes y los no creyentes que se utilice nuestro dinero en estas “basuras” en vez de gastarlo en un acelerador de radioterapia? Ya lo entiendo, como está Amancio Ortega regalándolos, jugaremos a ver si la suerte nos mira y nos toca uno.

He pensado crear mi propia obra de teatro, donde le daré una patada a la religión y me mofaré de sus ídolos, además encumbraré a las mujeres de esta creencia religiosa y me cagare, literalmente y en pelotas, encima de un hombre de esta misma fe, más feminista que esto imposible.

La voy a titular “Me cago en Mahoma”.

A ver si Manuela Carmena me subvenciona o como rezo en el título, se caga encima.