lluvia de noes

¡Vivir para ver! Sobre el otrora intransigente y soberbio rey del No, acaba de precipitarse una lluvia, o, mejor dicho, tal chaparrón de noes (tan poderoso como la borrasca Gabriel) que -si Carmen la de Cabra no lo remedia- tendrán que aplicarle un tratamiento “antinoítico” de amplio recorrido para que pueda tomar el falcon en los próximos días. Viene esto a cuento, por las veleidosas opiniones y decisiones a que nos tiene acostumbrados el cateto, plagiador, embustero y perdedor de todas las elecciones, que “cuando desdice lo de ayer puede que tenga vigencia para solo unas horas”.

¿Recuerdan aquello de que había que consultar tan solo a los militantes? Pues ahora, no. Ha llegado el momento en el que este genio de la política tome la “dura decisión” de ciscarse en sus postulados -no tan añejos- para recurrir al procedimiento del “dedo mágico” para hacer política dentro de su partido. Y por eso mismo ha designado “digitalmente” a un independiente (yo diría dependiente tan solo de él) para candidato a la alcaldía de Madrid.

Un exseleccionador de baloncesto, amigo de la infancia, según me dicen. Pero ¿por qué? se preguntará la gente. Muy sencillo: Es que se ha puesto en funcionamiento esa borrasca de noes a la que me refería al principio y se le han caído los palos del sombrajo. Porque le han dado calabazas, en forma de noes rotundos, nada menos que Zapatero, Rubalcaba, Maroto o Marlaska y alguno más que no recuerdo.

¿Le han dolido los noes, genio? Pues ¡ajo y agua! Lo malo es ¡¡que está usted quedando, como la chata!!