Ni me arrimo ni me voy

Las discusiones entre los toreros y el público siempre se han producido. Entre el público siempre hay quien increpa a los participantes en el festejo y, en ocasiones, estos responden, como le ocurrió a Mazzantini en Bilbao. En una anécdota que hemos titulado “ni me arrimo ni me voy”. Dice así:

<<Toreaba uña vez en Bilbao Luis Mazzantini y Eguia en sus últimos años, y su labor no era para entusiasmar, ni mucho menos, por lo que durante toda la corrida estuvo un espectador gritándole -sin tregua ni reposo:

— ¡Don Luis! ¡Pero qué hace usted, don Luis!

¡Eso está muy mal, don Luis! ¡Arrímese usted, don Luis!

Después de haber estoqueado el tal Mazzantini su segundo toro, arreció el espectador en sus gritos y frases mortificantes para el torero; éste le buscó con la mirada, y con aquella osadía que nadie más que él ha manifestado ante un público, le dijo:

— ¿Qué quiere usted, hombre, con tanto don Luis y don Luis?

— Nada —contestó el interpelado-; que se arrime usted o que se vaya de una vez.

— Pues ni me arrimo ni me voy —replicó Mazzantini descaradamente>>.