saltitos del torero

La anécdota taurina de hoy la hemos titulado los saltitos del torero, una simpática historia de cosas que pasan durante un festejo y de las cosas que se dicen desde el público. Dice así esta historia de los saltitos del torero:

<<El valiente y malogrado matador de toros sevillano- Manuel García, «Maera» -1896-1924-, era de muy elevada estatura y más bien delgado que grueso.

Su figura resultaba antiestética, pero el valor que derrochaba hacia que los espectadores no pararan la atención en ello.

Una vez toreaba en la capital de Méjico, y, gran banderillero siempre, cogió los palos en uno de sus toros y se dispuso a banderillear, a cuyo fin, y como el astado no se fijara, empezó a dar grandes saltos para llamar su atención y alegrarle.

Visto lo cual, por un espectador de buen humor, hubo de gritarle:

– ¡No des más saltos, manito, que te van a ver desde fuera!>>.