Lágrimas en los ojos Begoña Gómez Pedro Sánchez ambiciosa
Begoña Gómez y Pedro Sánchez

A Pedro Sánchez no le está dejando en demasiado buen lugar su propio libro

El libro que acaba de publicar Pedro Sánchez sobre sí mismo está consiguiendo el efecto contrario al deseado por el protagonista. Leyendo algunos párrafos del mismo, el todavía Presidente del Gobierno no demuestra ser otra cosa que un vanidoso, un iletrado, un ser con una ambición desmedida y un mentiroso, algo que, por otra parte, era bien conocido por todos.

Hay un pasaje del libro en el que relata el momento en el que su mujer le recibió en casa con “lágrimas en los ojos” y ese momento no es otro que el momento en el que fue expulsado como Secretario General del PSOE el 1 de octubre de 2016. La escritora del libro, Irene Lozano, detalla ese momento de esta forma: “Aquel día, al llegar a casa, Begoña me estaba esperando con lágrimas en los ojos“.

Y continúa afirmando que decía sentirse aliviado, “aquella noche hablé largamente con Begoña. Necesitaba retirarme de la escena […] Compré los billetes y nos fuimos a ver a unos amigos que residían en San Francisco. Aquel retiro nos sentó muy bien, me ayudó a ir ordenando toda la vorágine de acontecimientos que había vivido en los últimos meses, gracias a estar cerca de mis hijas y a las largas conversaciones con mis amigos y Begoña”.

Poco más adelante confiesa de qué forma tanteó a su mujer para volver a intentar ser secretario general del PSOE: “Begoña siempre me dijo que debía presentarme y su apoyo fue enorme. Nunca pierdo de vista mis obligaciones con ella y con mis hijas, pero Begoña me insistía en que no pensara en eso, sino en la gente que estaba junto a mí, en todos los militantes, simpatizantes y votantes que me apoyaban“.

Si hay algo claro en el matrimonio Sánchez Gómez es que ambos tienen una ambición desmedida. No tienen ningún reparo por ello y no lo ocultan, lo demuestran cada vez que tienen oportunidad como aquella ocasión en el que Begoña Gómez con motivo de un debate dijo aquella famosa frase de “nos vemos en La Moncloa“.

De las primeras cosas que ha hecho Sánchez nada más llegar a ser presidente es colocar a todos sus pelotas, amigos y familiares, por supuesto también a su esposa. Y lo ha hecho sin disimulo alguno, sin cortarse ni un pelo porque está claro que los dos son iguales. Trepas capaces de hacer lo que sea por conseguir subir y cumplir sus exageradas ambiciones personales. Lo han demostrado siempre, antes, durante e incluso ahora con la publicación de un libro completamente patético.