La izquierda y el capitalismo

Empezaré por la conclusión a la que pretendo llegar y a lo largo de la exposición intentaré demostrarla.

La izquierda política está subrepticiamente al servicio del capitalismo salvaje. Esta es la conclusión.

El capitalismo puro o salvaje (en adelante capitalismo) es la forma de mercado en el que únicamente operan la oferta y la demanda sin intervención de ninguna otra fuerza o vínculo afectivo. No hay interferencia en el mercado ni del Estado (aranceles, reglamentaciones laborales, costes de la Seguridad Social etc. etc.) ni de cualquier otro vínculo que influya en las decisiones del comprador o de la fuerza de trabajo, fuera de la utilidad económica. La influencia de Patria, familia, religión, arraigo social, el afecto a un lugar, o a unas personas incluso, naturaleza están suprimidas.

En el ideal del capitalismo, el consumidor o el trabajador no tiene vínculos de tipo afectivo que limiten su capacidad para trasladarse en el espacio para conseguir un producto más barato o un salario mejor. Los humanos no tienen otro que deseo que el de consumir al menor coste posible y/o percibir el salario más alto posible.

Evidentemente esto hoy es todavía una utopía, pero no deja de ser el objetivo a conseguir y el modelo de mercado en el que se basa el capitalismo.

La ideología de izquierdas consiste en el progreso, y para ella el progreso consiste en la liberación del ser humano de cualquier vínculo o deseo que influya en su libertad. La religión, los compromisos familiares, el afecto a un lugar, a unas personas o unas ideas son ejemplos de factores que limitan la voluntad del hombre. Conforme el humano prescinde de esas limitaciones, progresa, se hace más libre y más humano, según los teóricos de la izquierda.

De modo que la adaptación del hombre que necesita el capitalismo para alcanzar su plenitud se la ofrece la izquierda aparentando perseguir otros fines

Dos grandes grupos de personas constituyen la izquierda: la multitud de seguidores, engañados por la creencia de que la izquierda mejorará su situación económica y social y los dirigentes, vendidos al capitalismo, que prometen un ideal que no piensan cumplir. Un tercer e irrelevante grupo lo constituyen los “intelectuales de medio pelo” que se proclaman de izquierda por ser hoy lo políticamente correcto.

Históricamente los dirigentes utilizando un doble lenguaje postulan el bienestar y la democracia, ocultando que ellos las identifican con la dictadura del Paraíso comunista, una forma, entre otras, de capitalismo.

Los medios de comunicación: (televisiones, emisoras de radio, agencias de noticias  y periódicos de gran difusión) que están masivamente en poder de grandes grupos capitalistas y que por lo tanto aspiran a implantar el capitalismo, bombardean a los cautivos y sufridos seres humanos con la difusión del modelo de ciudadano de izquierdas, es decir persona sin valores y presentando como retrógrado a quien rechaza la política de destrucción de valores, que por otra parte son lo único que nos diferencia de las bestias.

En este modelo se ridiculiza la patria, la religión, la familia, la moral, la vida  y hasta la propia naturaleza. Para esto último se ha desarrollado la ideología de género, según la cual nadie sabe si es hombre o mujer pues dependerá de lo que opinen y le sugestionen quienes le rodean.

Este modelo coincide con precisión milimétrica con el paradigma masónico: Igualdad, Libertad, Fraternidad. No es casualidad que los masones SIEMPRE hayan militado en partidos de izquierda. Explícitamente afirmaba Miguel Morayta Gran Maestre del Gran Oriente Español: “la masonería es de izquierdas”.

La Fraternidad universal hace obsoletas las fronteras y las naciones. La igualdad lleva a la identidad entre los hombres y entre hombres y mujeres y por tanto a la ideología de género, asumida como propia por la masonería y que constituye la cúspide y el resumen del pensamiento de izquierda. La Libertad lleva a la supresión de todos los vínculos impuestos al hombre desde su exterior. Familia, patria, etc. deben ser eliminados para que el humano sea “libre”. Obsérvese la inmoralidad, según la óptica católica, de la mayoría de los programas televisivos por los ejemplos que proponen tanto en el vestir como en los venenosos mensajes que difunden.

No es casualidad que, como en casi todo Occidente, en España todos los partidos, con la posible excepción, por ahora, de Vox, están dominados e inspirados por la masonería. De ahí que dispongan de programas muy similares de defensa del ideal de izquierda.

Si la izquierda es el progreso, es decir, la destrucción de todos los valores que puedan afectar a los humanos, ¿Qué es la derecha?

La derecha no existe. Simplemente es un insulto. Lo que no es izquierda es algo tan amplio que abarca el conjunto de ideologías que ha producido el ser humano. Ideologías que van desde el las distintas formas de socialismo, tan ricas en valores, hasta el feudalismo pasando por el fascismo o la democracia liberal.

A la luz de lo expuesto podemos comprender la razón profunda del actual desprestigio del fascismo.  No se le desprecia por ser más o menos democrático. Nada hay más antidemocrático que la izquierda. Véanse Venezuela y Cuba hoy y los países del Este de Europa, ayer. Se le rechaza porque tuvo éxito económico siendo una alternativa al capitalismo y además fue compatible con la religión católica. Max Weber demostró que el protestantismo favorecía al capitalismo al contrario del catolicismo que ha procurado impedir la explotación del hombre, motivo entre otros para rechazarlo.

Del mismo modo está desprestigiado el franquismo porque supuso una alternativa al capitalismo al encarecer la oferta de trabajo implantando la Seguridad Social, las Reglamentaciones de trabajo, etc. etc. En 1970 y siguientes España con un crecimiento económico anual del 6% era después de Japón, con el 6,6%, el país que más crecía en el mundo. Datos del FMI. Esto no lo perdona el capitalismo, es decir la izquierda.

Por último recuérdese que los grandes capitalistas mundiales Rothschild, Schiff, Loeb, Rockefeller, Soros, etc. etc. han financiado SIEMPRE a movimientos de izquierda desde Lenin y Trotsky hasta Eta y grupos Antifascistas, pasando por el PSOE o bien los tutelan como muestra la reciente visita de Soros a Pedro Sánchez ¿A qué se debe esto sino a que la izquierda es la criada tonta del capitalismo?

En conclusión y como al burro del gitano hay que decirle a la izquierda “el que no te conozca que te compre”.

Un artículo de Ángel R Boya Balet.