Estafa tanatorio El Salvador
Estafa tanatorio El Salvador

Pierdes a un miembro de tu familia y años más tarde te enteras de algo así

Imagínense que pierden a un miembro de su familia, deciden incinerarlo y años más tarde se enteran que la compañía funeraria a la que han confiado un trabajo tan delicado como ocuparse de una persona fallecida a la que quieren les ha engañado. Imaginen que dentro de la urna en la que usted cree que están los restos de esa persona a la que quiere, hay tornillos, trozos metálicos, restos de cualquier cosa menos de un ser humano.

Imaginen lo que pueden sentir si se enteran que su familiar no ha sido incinerado con el ataúd que usted ha pagado y que en la cinta que le transportaba hacia el horno crematorio le han dado el cambiazo y han colocado su cuerpo en un féretro de peor calidad. Imaginen que su familiar puede que no haya sido ni tan siquiera incinerado como debiera y que ha permanecido durante días sobre un palet de un almacén esperando a que los dueños de la empresa funeraria decidiera qué hacer con ellos.

Pues todo eso es lo que está pasando en Valladolid con las familias que han confiado en el tanatorio El Salvador para que se ocupe de un familiar fallecido. Este escándalo, esta aberración es una de las estafas más vergonzosas, más viles e imperdonables que se pueden cometer contra cualquier persona y contra una familia que ha pasado por la pérdida de un ser querido.

Mientras tanto, mientras todo se investiga y los familiares de los fallecidos vuelven a revivir el terrible dolor que supone la pérdida de un ser querido, mientras ni siquiera saben qué es lo que han hecho con sus cuerpos, sabes que la familia Morchón, propietaria de esa empresa, es una de las familias más acaudaladas de Valladolid y te enteras de que gran parte de esa fortuna se debe a una estafa tan inmunda y tan imperdonable como esta.

Mientras tanto, mientas todo se investiga, hay muchas familias en Valladolid que están pasando de nuevo por un terrible mal trago. Es increíble hasta qué punto puede llegar la avaricia, el afán por amasar dinero, la falta de ética y de principios básicos. Qué asco, qué miserables, qué indecentes.