Ábalos Taxi VTC
De Emiliano García-Page Sánchez from Toledo, España - 20180418_0556 Encuentro con José Luis Ábalos, CC BY-SA 2.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=68411996

Ha escondido la cabeza como las avestruces en el conflicto del taxi

El comportamiento del ministro Ábalos en el conflicto del taxi se podría definir como patético, sencillamente patético. Y es que es patética la postura del responsable de Fomento a nivel nacional en un conflicto que ha alterado la vida de todos y que, incluso en algún momento, ha llegado a ser violento.

Se han cortado carreteras, se ha impedido a los ciudadanos poder hacer vida normal, se ha amenazado a políticos, se ha atacado a empleados de VTC y el ministro responsable del área ha hecho directamente el “pío pío que yo no he sido” y se ha pedido otra ronda, así, sin más.

Puedo llegar a entender las quejas de los taxistas, entiendo perfectamente lo que tienen que estar pasando los empleados de VTC, pero no entiendo para nada la queja de los taxistas. Por suerte o por desgracia la evolución del mundo es esta y los VTC son una opción para el consumidor, al igual que estoy seguro que los taxistas consumirán productos de Amazon o similares sin importarles a qué gremio o a qué autónomo perjudiquen.

Todos queremos que los servicios que tengamos que contratar de lo que sea nos salgan más baratos y lo que hay que intentar hacer es que todo el mundo salga ganando aunque sea menos. El intervencionismo que se ha llevado a cabo desde la Generalidad de Cataluña, por ejemplo, solo ha servido para contentar a los taxistas y perjudicar a los usuarios y, por supuesto, a los empleados de VTC. No podemos pretender el libre mercado solo cuando estamos dentro del sector perjudicado y nadie quiere a un estado intervencionista y socialista cuando actúa como usuario.

Seguro que hay un punto de encuentro en el que todos queden más o menos satisfechos, pero la actitud del ministro ha sido directamente vergonzosa. Inhibirse del problema y echar balones fuera diciendo que los responsables son los demás, solo provocan una cosa: que todos nos preguntemos qué pinta Ábalos de ministro de Fomento.

El pago que ha recibido de su jefe, que ha sido hacerle ministro de una de las carteras más importantes, solo por ser uno de los mayores pelotas y macarras antes de su llegada a la Moncloa es excesivo. A Ábalos le das un puesto para que sujete los cubatas de los demás aunque sea pagado a millón y para él habría sido más que suficiente. Este conflicto le ha dejado más que retratado tal y como muchos le hemos visto desde el primer día, como un vago, sin más.