Geología – ficción

¿Cómo es posible que durante 2300 años hayamos estado engañados sobre un Platón que aparentaba ser un historiador recogiendo mitos, cuando en realidad era un profeta que vaticinó un desastre futuro e inminente que pronto vamos a conocer?

Tanto buscar la Atlántida y resulta que desde 1492 está descubierta. La tenemos delante de nuestros morros, pasando las puertas de Hércules como Platón dijo.

En breve las inundaciones, los volcanes y los terremotos hundirán grandes porciones del continente americano y arrasarán las tierras que logren permanecer emergidas.

¿Cómo lo sé? Por la aceleración en el desplazamiento del polo magnético que es síntoma de inestabilidad en el magma.  Esta inestabilidad afectará levemente al punto caliente situado en el Golfo de Nápoles, pero gravemente al Cumbre vieja en la isla de La Palma de Gran Canarias.

Un tsunami apocalíptico de 1.500 m de altura se iniciará con el hundimiento de 2/3 de la isla de La Palma y se estrellará contra toda la costa atlántica americana.

El impacto será recibido casi al mismo tiempo en la costa este de EEUU y en las islas del Caribe, pero la ola que azotará esas islas no llegará a los 500 metros y simplemente pasará por encima de ellas hasta llegar al golfo de México y el Mar Caribe donde causará estragos.

En Centroamérica y norte América el hipermegasupermacro tsunami avanzará entre 200 y 500 km tierra adentro, borrando del mapa el istmo de América central y Florida.

Las islas Caribeñas sufrirán más daño con el retroceso del tsunami que con su llegada, quedando parte de sus litorales occidentales destruidos.

El empuje del tsunami desplazará la placa continental norteamericana hacia el noroeste, dejando el punto caliente de Yellowstone bajo las rocosas.

El monstruo de Yellowstone despertará pero 300 Km al sureste de donde se encuentra actualmente y al tener encima hasta 3.000 metros de montañas taponando su erupción, se manifestará en forma de terremotos tipo 20 en la escala de Ritcher (que sólo llega hasta 10) en vez de hacerlo en forma eruptiva como se esperaba.

La falla de S. Andrés se activará primero dejando un pasillo de 100 Km entre California y el continente y posteriormente desmenuzará la recién nacida isla de California que se deshará en el Pacifico como un azucarillo en el café y desaparecerá como desaparecen las lágrimas en la lluvia.

La dorsal oceánica Atlántica se abrirá al desplazarse el subcontinente americano y surgirán cientos de volcanes submarinos que se elevarán hasta emerger, formando una cadena de islas dispuestas de norte a sur entre Islandia y las Azores que harán el efecto de una muralla que tendremos que salvar para cruzar el Atlántico norte.

Puede que si la mítica Atlántida estuvo en tiempos en esa zona (sabemos que está en Doñana), vuelva a emerger empujada por el magma que brotará de la cicatriz abierta en que se habrá convertido la dorsal del Atlántico norte.

A Japón y Filipinas también les va a correr mal pelo y tendrán que inventar otro nombre distinto para los inmensos tsunamis que les llegarán, al hundirse California en un Pacífico norte 300 km más estrecho que ahora.

Alaska colisionará con Asia y ya no hará falta un estrecho de Bering congelado para ir de un continente a otro, quizás hagan falta sherpas para ayudar a cruzar la nueva cadena montañosa surgida de la colisión, con cumbres de hasta 5.000 metros.

Con la desaparición de Florida y la erosión de los litorales occidentales de las islas caribeñas, el golfo de México seguirá calentando las aguas que forman la corriente del Golfo, pero con una salida más fácil y despejada hacia el Atlántico Norte no se calentarán tanto como ahora y perderán velocidad y fuerza. La corriente del Golfo ya no provocará grandes huracanes. Con la barrera de nuevas islas creadas sobre la dorsal del Atlántico Norte, la corriente del Golfo se desviará circulando pegada a Canadá hasta estrellarse contra Groenlandia. Quizás se abra camino para pasar por encima de Canadá, superar el estrecho de Bering (o en lo que se haya convertido), hasta el Pacifico y volver al golfo por encima del istmo de Centroamérica que estará hundido y desaparecido.

La costa Atlántica de Sudamérica desde Colombia a Recife en Brasil también se verá azotada por el tsunami pero en menor medida porque las Antillas frenarán algo la ola y la distancia desde su origen es mayor. El resto de la costa Atlántica sudamericana, desde Recife en Brasil hasta Tierra de Fuego en Argentina recibirán el tsunami de refilón.

El tsunami alcanzará la Antártida y los kilómetros cúbicos de hielos flotantes que se encuentre por delante los amontonará sobre el hielo que se asienta en la masa continental.

La Antártida perderá extensión pero ganará en altura. Si la Atlántida de Platón estuviese en la Antártida quedaría parte al descubierto una vez liberada del hielo flotante (pero insisto que está en Doñana)

Europa perderá el calor aportado por la corriente del Golfo y empezará a cubrirse de una capa de hielo de entre 1.000 y 1.500 m que llegará hasta París. Sólo las Naciones ribereñas Mediterráneas y el “Midí” Francés  podrán ser habitables.

Las islas Británicas también desaparecerán bajo el hielo. El peso de esta capa de hielo hundirá un centenar de metros la costra terrestre de UK y medio centenar la costra continental europea, a la vez que el fondo del Mar del Norte experimentará un empuje ascendente que lo volverá a hacer emerger como hace 12 milenios lo estaba (aunque también estará sepultado bajo el hielo).

Que se jodan los hijos de la Pérfida Albión.

El nivel oceánico mundial variará frecuentemente, primero subirá bastante por el hundimiento de grandes masas de tierra emergida y por el deshielo de masas de hielo causado por el desvio de la corriente del Golfo que irá paralela a la costa de Canadá hasta chocar contra Groenlandia.

Después el nivel de los mares irá bajando en ciclos anuales a medida que en unos 50 inviernos vuelva a acumularse sobre Europa el kilómetro y medio de hielo que hubo en la última glaciación de hace 12.000 años.

El Mediterráneo pasará de recibir agua del Atlántico a verterla en él. Puede que la inversión del flujo de agua que pasa por el estrecho de Gibraltar permita que se forme una corriente similar a la del Golfo que caliente la Europa Atlántica hasta volver a hacerla habitable. Lástima que esa nueva corriente favorezca a los British los que más.

Y, por último, el eje de rotación de la tierra se enderezará hasta en un grado por lo que el casquete polar tenderá a alejarse de América y expandirse sobre Europa y Asia.

Tendremos que redibujar los paralelos terráqueos.

La Nación conocida como Ecuador puede que tenga que cambiar de nombre.

Los cartógrafos conocerán una segunda edad de oro después de la que disfrutaron en la era de los Descubrimientos.

Ya podemos ir pensando en cambiar nuestros GPSs y actualizar nuestros navegadores porque hasta los satélites geolocalizadores van a andar más perdidos que un pulpo en un garaje.

Desde el espacio, a la tierra no la va a reconocer ni la madre que la parió.

ASÍ SERÁ Y ASÍ LO HE CONTADO