Fascistas o Patriotas

Me había propuesto hace días dar una tregua a los lectores en esta serie de artículos sobre el nacional separatismo catalán, pero ellos no me dejan.

El pasado 16 de febrero, con motivo de la visita de los 36 diputados de Cs a la localidad de Amer (Gerona), Pep Riera Font, diputado de JxCat nos deleitó con un tweet en el que decía:

“Amplio despliegue de los mossos para proteger a la gente de Amer de la visita de unos forasteros. No han encontrado a nadie, se han hecho una foto y parece que se van. Todo es mundo sano y salvo”

Dado el eco mediático del tweet y el posterior RT de Quim Torra, algunos lacitos amarillos han querido descafeinar las intenciones del buen Pep sosteniendo que con el uso del término forasteros, el diputado aludía al hecho de que los visitantes no eran vecinos de Amer.

Pero no cuela. Tenemos múltiples precedentes de lo que a la espera de la definición que en breve hará el DRAE sobre el término “supremacismo”, he venido a llamar apartheid político o nacionalismo excluyente de los separatistas.

Hablando de  ciudadanos de primera o segunda clase, en la Alemania nazi se distinguió en las Leyes de Núremberg  elaboradas por Hans Globke, entre alemanes y judíos, designando a los alemanes  como ciudadanos del Reich o “Reichsbürger” y a los judíos como simples “residentes”  “Reichsangehörige”.

Carme Forcadell, ex presidenta del Parlamento catalán procesada por golpista, negó la catalanidad a los ciudadanos del PP o Ciutadans, (añádase ahora a los de VOX por asimilación) manteniendo en exclusiva dicha condición para los que comparten sus ideas.

“Nuestro adversario es el Estado español, lo hemos de tener muy claro. Y los partidos españoles que hay en Cataluña, como el Partido Popular y Ciudadanos, que no se tendría que llamar Partido Popular de Cataluña sino Partido Popular en Cataluña. Por tanto, estos son nuestros adversarios. El resto somos el pueblo catalán”.

Este apartheid político sostiene que ser catalán es sinónimo de “sentirse” catalán, no de haber nacido o estar empadronado en estos lares. La catalanidad no es un hecho, sino una realidad subjetiva, sinónimo de compartir la ideología nacionalista. ¿Y qué son el resto de los habitantes de Cataluña? Forasteros o en palabras de Globke,“Reichsangehörige”.

Como afirmaba otra luminaria pro apartheid, Antoni Rovira i Virgili: “Basta que un pueblo se sienta nación para que lo sea. Sintiéndoselo, lo es. Y, si es preciso, lo es contra la historia, y contra la raza, y contra las teorías, y contra la geografía y todo”.

“Ser catalán no es fácil (…) Es la asunción de una categoría espiritual y cívica reservada a los valerosos y a los inteligentes. Catalán no es quien quiere, sino quien puede”.“En buena doctrina democrática, en Cataluña los derechos del Hombre no pueden nunca interferir los Derechos del Hombre Catalán. El derecho a mandar en la propia casa es un derecho sacratísimo, universalmente reconocido y al que no renunciaremos”.

Padre Josep Armengou. Referente ideológico de Jordi Pujol. Con un par.

Jordi Pujol, defraudador confeso, en “Por una doctrina de la inmigración” (1958), escribió que “Catalán es todo hombre que vive y trabaja en Cataluña, y que, con su esfuerzo, ayuda a hacer a Cataluña”.

Pero instado por el racista Heribert Barrera en un coloquio de la fundación Bofill en 1976, admitió que había que actualizar la definición quedando como sigue: “Catalán es todo hombre que vive y trabaja en Cataluña, que quiere serlo y que, con su esfuerzo, ayuda a hacer a Cataluña”.

¿Y qué somos los demás? Pues forasteros. Como los naranjitos en Amer.