campaña electoral

No voy a hablarles de papelillos, ni de carruseles, ni tan siquiera del entierro de la sardina, quiero hablarles de política. Lo cierto es que no queda tanto para el miércoles de ceniza, en unos días las calles se llenarán de procesiones con rogativas y los capirotes cambiarán de color de izquierda a derecha, de morado a verde esperanza, de azul gaviota a rojo socialista tirando a naranja.

Todos los pecados pasarán por las urnas, todas las insolencias y declaraciones huecas, todas las promesas sin sustentos llegarán dentro de un sobre franqueado en la estafeta del desengaño. En este valle de lágrimas en el que se ha vuelto la democracia española, no quedan cabezas que piensen a favor de una idea que no sea mantener, llegar o desalojar un sillón.

Pero los comparsas siguen dominando el terreno por unos días, los coros mantienen la voz de los barrios, las chirigotas gritan con honestidad popular y el cuarteto ganador se ha transformado en un quinteto con Iglesias, Sánchez, Rivera, Abascal y Casado. No me pienso perder el desenlace en el Gran Teatro Falla.

Afortunadamente la comparsa de Antonio Martínez Ares ha plasmado en su nombre la realidad del carnaval nacional. Este año, el grupo mítico de Cádiz se llama los Carnívales, con tilde en la i, por si les ha pasado desapercibido el signo de puntuación. Siempre he sentido devoción por este autor, su manera de sintetizar las cosas y de meter el dedo en la llaga es sencillamente genial.

Yo recuerdo que la política era en los años de la transición, una manera de mejorar el país con una perspectiva ideológica determinada. Había lealtad a las Instituciones, se respetaban las reglas del juego, el interés de España estaba por encima de los partidos y los mejores eran llamados a cumplir con altas responsabilidades.

Ahora, después de tantos años de experiencia democrática, los dueños de la situación, hacen estrategias para fagocitarse, se mandan denuncias cruzadas, utilizan a las fuerzas de seguridad y a la justicia, para urdir engaños, son capaces de  corromper los conventos de clausura y asientan la ley de selección natural inversa.

Pero estamos en época de incorporaciones y eso da una oportunidad para comprar lealtades y provocar silencios cómplices. Lo digo por la Comparsa de los Carnívales, no piensen mal. Este año va a contar con interesantes incorporaciones con Fali Vila que vuelve por tercera vez a un proyecto de don Antonio y la de Nico García que viene de la del grupo de los Mafiosos. Recordemos que no saldrán Antonio Moncada ni Toni Piojo que lo harán con Kike Remolino.

En la Junta de Andalucía la cosa está más revuelta aunque los nombramientos se llevan a cabo por “riguroso orden de méritos y capacidades”. Me cuentan que los médicos y funcionarios conservadores andaluces todavía están buscando los méritos de sus antecesores. Con un poco de suerte terminaremos manteniendo en su puesto, a los siervos del antiguo régimen, tal como hizo don Mariano mientras preparaba su propia moción de censura.

Sin ir más lejos, ayer, en una sede política de cuyo nombre no quiero acordarme, fueron citados altos profesionales de la medicina para establecer las líneas de trabajo de sus nuevas responsabilidades en una ciudad andaluza. Agradecidos y con gran responsabilidad, acudieron a la reunión tras haber compartido con sus compañeros de trabajo el nuevo reto profesional. Sentados en la sala, esperaban la visita de un responsable político para exponer y coordinar el trabajo. Pues no, un secretario entró en la sala y los despidió tras explicarles que los nombramientos se llevarán a cabo tras un novedoso proceso de transparencia.

Lo cierto es que, al parecer, algún responsable local abortó los nombramientos para digitalizar el sistema. Más cierto es, que los asistentes ofendidos en el fondo y las formas salieron más decididos que nunca a participar activamente en las próximas elecciones, sobre todo en las municipales.

Luchar contra el socialismo de forma singular es ya de por si una tarea importante, hacerlo para evitar la complicidad de los extremistas podemitas y muy especialmente de los separatistas Vascos y Catalanes, es una necesidad patriótica de supervivencia nacional. Más que nunca, todo lo que se haga en nuestro lado de la partida, debe establecer puentes y unir esfuerzos para llevar a Pablo Casado a la Moncloa. España lo necesita y el Partido Popular aún más.

Pues no. Nos empeñamos en romper afinidades, en eliminar activos, en apartar alcaldes históricos, en aupar a manipuladores y en despreciar la desinteresada verdad de la justicia. Pedro Sánchez acaba de publicar su Manual de resistencia y no hay más tonto que el que se aferra, lejos del pensamiento crítico, al dogma desesperado del quien resiste gana. No hay más iluso que el que no sabe ver lo que hay detrás de lo que las cosas aparentan.

La imagen dice mucho de las personas. La imagen de Pedro Sánchez es la de un tramposo que a golpe de decreto quiere sustituir la mayoría que las urnas jamás le podrán dar. Un estirado de mente que piensa en lo fácil que es jugar con el conjunto de idiotas que componemos el censo electoral. Sólo a un manipulador democrático se le puede ocurrir ubicar un proceso electoral en plena Semana Santa, sólo un perdedor resentido se hecha en manos de la peor izquierda de nuestra historia y de unos iluminados separatistas.

Todo vale por el poder para aquellos que no han visto jamás otra forma de vida. Los próximos meses nos van a llevar a elegir el futuro de Europa, de España, de la inmensa mayoría de comunidades españolas y de todos los municipios de nuestra inmensa geografía. Nadie es capaz de diseñar una situación más delicada para nuestra democracia y no están las cosas para ajustar cuentas con el compañero de viaje por muy despreciable que nos pueda parecer.

Pase lo que pase, el mes de abril nos dejará un PSOE destrozado en canal con un Pedro Sánchez lo suficientemente vivo para exigir el timón de la izquierda y esa es la peor profecía que uno puede imaginarse. Sin un socialismo sensato España puede empezar a cavar el final de una etapa especialmente buena de su historia. Me confieso defensor del bipartidismo serio, creo que es la mejor forma de afianzar a un país desde una alternancia en calma.

Por eso quiero hablar especialmente a esos que todavía pueden poner orden en cada casa. Guardar las apariencias terminó llevando a Barcenas a la cárcel y a nuestro Partido al borde del caos. La complicidad se llevó por delante el futuro de Andalucía en forma de ERES falsos. Ya no hay izquierdas y derechas, existen políticas honradas y fontaneros de aparato. Si no ponemos remedio desde dentro, los ciudadanos lo harán con mayor virulencia. Tiempo al tiempo.

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