número de tontos sigue creciendo

Cuando la humanidad va caminando para alcanzar el primer cuarto del siglo XXI, algunas personas en lugar de progresar al mismo ritmo que lo hace -por ejemplo- la tecnología, parece que quieren hacer desparecer el juicio sereno y racional de nuestra cultura y se implica en paparruchas sin sentido y en arrogarse atribuciones que nadie les ha dado, y para las que no están preparados. ¿Qué puñetas hace sino el gobierno autonómico de Aragón para “declarar sexista” la palabra hombre?

Al parecer, han repartido entre sus 50.000 empleados públicos ¡toma ya! un manual aconsejando cómo restringir el uso de ciertas palabras, que tienen una connotación sexista. Como si ellos fueran la Real Academia de la Lengua. Porque aconsejan que: cuando tengan que referirse -en general- a los hombres se diga “el ser Humano” “las personas”, “la humanidad”, “la población”, “la gente”, “el género humano” o “la especie humana” y si es con carácter individual se diga “varón” y no otra palabra, para dirigirse a una persona del sexo masculino. Pues ya puestos, que aconsejen también que al dirigirse a una persona del sexo femenino digan “hembra” en lugar de mujer.

Me imagino a un funcionario en su ventanilla de atención al público diciendo: que pase esa hembra de la camisa celeste y después ese varón de la carpeta marrón. A lo peor, el varón hasta se sentiría ofendido. Y la hembra algo molesta.

En fin, un buen lío se presenta en aquella españolísima región. Con lo fácil que sería dejar las cosas como están sin hacer imposiciones estúpidas y torticeras. Y, sobre todo, sin meterse donde no le han llamado. Por último, yo les diría: ¡trabajen honestamente en lo que les compete y con ello todo el mundo quedará satisfecho! Y dejen lo demás en las delicadas meninges de Carmen Calvo.