El mutis de los borregos

Como si fuera un quijote alocado el hombre de la mancha se arremangó ese día para bravuconear a diestro y siniestró.

La democracia es una forma de gobierno del Estado donde el poder es ejercido por el pueblo, mediante mecanismos legítimos de participación en la toma de decisiones políticas. Esta es una de las muchas secciones que las define, y que yo he creído escoger esta como de las más principales para mí. Aunque tiene muchos apartados que no viene a cuento, garabateo algunos de ellos, por contrario entraríamos en discordancias de unos y de otros. Pero debo significar que uno de sus apartados dice: la democracia se caracteriza por la protección de las libertades civiles y de los derechos individuales, y la igualdad de oportunidades en la participación en la vida política, económica y cultural de la sociedad. Hay periódicos y periódicos, me explico.

La democracia española está achacosa, yo diría enfermiza y si se me apuran las palabras diría que moribunda. Si esto es democracia que venga Dios y lo vea. Popularmente también se dice “mi libertad empieza donde acaba la tuya” MENTIRA. No hay nada más que ojear y vemos las atrocidades que se dicen y se ven.  Desde que salió aquella plataforma de saltimbanquis, las boqueras de siempre, nunca se adoptan a esta tan demacrada democracia que, aunque yo no esté en contra de cualquier hijo de vecino, si se me revuelven las tripas, cuando se ven las ponzoñas    de estos zaragatas echando cuescos por sus bocas. A estas alturas, y de haber pasado algunos días de los Goya estarán chorreando de sudor, dejando un olor subvencionado y falso de mentiras, de hipocresías de estos papafritas y esaboríos de farándula   como los papeles que hacen en sus obras rebuscadas de falaz disimulo para sus partidarios.

Comprendería a aquellos artistas que aún no relumbran en el campo del séptimo arte, arte que, por aquellos días, se significaron con dos dedos entre ceja, y que estos ingenuos y principiantes artistas aún no llegan a satisfacer a los prójimos. La honradez y moralidad no se fragua en un papel, donde las subvenciones, las gangas y los réditos que se cobran en un mostrador de cualquier intendencia del estado, no todo vale señores. El cine y el teatro son de todos. Lo que no es de todos son sus borroneadas partituras donde solamente se dicen mentiras solapadas que nos dejan en silencio, un silencio absurdo y teatral de la verdad. Como si fuera un quijote alocado el hombre de la mancha se arremangó ese día para bravuconear a diestro y siniestró.  El mutis de los borregos no ha cambiado de partitura, eso sí, siempre son los mismos y las mismas.