Anciana pleito Iberdrola
Torre Iberdrola (Wikipedia)

Hacen lo que quieren

Que las compañías eléctricas en España hacen lo que quieren es algo que todos conocemos. Pero en el caso de la noticia publicada por El Mundo, a veces, plantarles cara es efectivo y consigue que se haga justicia y que paguen por sus abusos.

Una mujer ya fallecida, Leonor Vicenta Gato, que vivía en la localidad zamorana de Muelas del Pan, sufre un corte eléctrico por parte de Iberdrola en 2016. El motivo para el corte es que Iberdrola detecta una conexión que, en teoría, no tenía autorizada a su red. Pero esto no era así, el padre y el abuelo de Leonor habían llegado a un acuerdo verbal con un empleado de IberDuero, predecesora de Iberdrola, para tener suministro eléctrico gratis de por vida, a cambio de que dos torretas de su compañía se instalaran en sus terrenos.

Iberdrola no reconocía ese acuerdo, de ahí el corte de suministro. Esos cortes obligaron a Leonor y a su hijo a asumir unos gastos y a tener un perjuicio económico valorado en 10.541 euros. Aunque Leonor falleció en julio de 2017, su hijo continuó con su lucha contra Iberdrola en los juzgados.

Ahora, el juzgado número 4 de Zamora ha dado la razón a Leonor y ha dado por válido el acuerdo verbal al que habían llegado sus familiares con Iberduero. Ahora Iberdrola tendrá que devolverles el suministro y además tendrá que abonar al hijo de Leonor los 10.541 euros en compensación por los injustos cortes de suministro que había sufrido.

Enlace a la noticia de El Mundo.

1 Comentario

  1. Los bienes esenciales para el conjunto de los ciudadanos de un País (Luz; agua; educación; sanidad; farmacopea; armamento; justicia; defensa; etc.), son de interés general de un Estado (no de gobiernos); de ahí, que, jamás, deben salir de la esfera pública, es decir, pasar a manos privadas, trátese de personas físicas o jurídicas, con independencia del modelo utilizado (externalización de la gestión, regalía, venta, etc.), pues los bienes esenciales de un Estado son inalienables, inembargables e imprescriptibles; es decir, fuera de los circuitos privados de cualquier ámbito mercantilista. Lo contrario, haría inane o inútil la razón de existir del Estado.

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