Aborto Jesús Vidal Goya
Jesús Vidal

La mayoría a favor del aborto

Estoy seguro que si ayer se hubiera hecho una encuesta entre los asistentes a la gala de los Goya sobre el aborto, la inmensa mayoría de ellos se habría declarado a favor. Y ayer se produjo un discurso en esa gala, la del premiado como mejor actor revelación este año -premio que recayó sobre el actor Jesús Vidal- que debería producir sonrojo a todos aquellos pro-abortistas que ayer aplaudían con fervor ese discurso.

Ni siquiera lo entendieron porque solo se quedaron con las palabras que más se adecuaban a su asqueroso discurso progre, pero hay algo que dijo ese actor que debería hacer reflexionar a todos ellos y de lo que probablemente ni siquiera habrán recapacitado: “Queridos padres, a mi si me gustaría tener un hijo como yo”. ¿Y a todos esos que ayer aplaudían y que defienden el aborto? ¿Les gustaría? ¿O quizás solo les gustaría, pero si el hijo lo tienen los demás?

Producen un asco inmenso las palabras de todos esos hipócritas, fariseos, gentuza que se emociona haciendo el papel de su vida, ese sí que es un gran papel, y que después defienden a capa y espada la aniquilación de niños que nacerían con una discapacidad, como Jesús Vidal, o niños que nacerían sin ninguna.

Lo peor de todo es que son ellos mismos, defensores a ultranza del aborto, los que después hacen suyas esas palabras, como ha hecho el propio okupa de la Moncloa diciendo una de sus simplezas e incoherencias habituales: “Un discurso para no olvidar. Jesús Vidal ha hablado esta noche a nuestros corazones y ha remarcado tres palabras que nunca deben desaparecer de nuestra cabeza: inclusión, diversidad, visibilidad. Suscribo sus palabras de principio a fin. ¡Emocionado! ¡Sois campeones!

No sabéis el asco que dais. Qué detestable es vuestra hipocresías y vuestra vida basada en grandes incoherencias, las de los principios de quita y pon, las de los principios del intentar quedar siempre bien y arrimarse al sol que más calienta. Vosotros habríais abortado a un niño como Jesús Vidal, ¿y ahora hacéis vuestro su discurso? Lo vuestro es alucinante y asqueroso, sencillamente asqueroso.