Alberto Garzón defensor golpistas
Alberto Garzón (Wikipedia)

Cada día dice más tonterías

Alberto Garzón, líder de Izquierda Hundida, chicos de los recados de Unidos Podemos y pijomunista a más no poder, lo ha vuelto a hacer. Ha vuelto a demostrar que le falta un verano y que la única neurona que tiene en la cabeza está todo el día sesteando porque no para de decir estupideces.

No se sabe muy bien si es por su ansia incontenible de molestar o es que es más tonto que Pichote, que todos sabemos lo que se rompió cuando se cayó de espaldas. Pero el caso es que, el comunista de luna de miel interminable en Nueva Zelanda está haciendo una precampaña electoral para que le voten los más tontos o los más golpìstas.

Después de pasarse el día criticando lo que el llama golpe de estado en Venezuela nos cuenta la siguiente sandez sobre los golpistas catalanes: “Hoy está declarando en el juicio por el «Procés» el activista social @jcuixart Como el resto de acusados, lleva más de un año injustamente en prisión provisional. A muchos no-independentistas también nos estremece verle ahí teniendo que defender una convocatoria pacífica“.


Estos tipos le ponen a cualquiera que sea de su cuerda la etiqueta de “activista social” y ya está todo justificado para ellos, se quedan tan “chachis” y nos intentan convencer a todos de que todo lo que haga ese “activista social” está más que bien porque es muy progresista. Pero al final, lo que están haciendo es defender y justificar a quien intenta hundir y separar el país en el que han nacido, en el que viven y del que viven.

Mira que Maduro es un orangután, pero por lo menos es capaz de hablar de su patria y de ponerse su bandera sin ningún tipo de complejo, aunque lo haga para disimular. Pero estos “tontolabas” ni disimulan ni se avergüenzan de estar aliados continuamente con los malnacidos que pretenden acabar con España, con nuestra patria, que también es la suya aunque les cueste reconocerlo.

Ojalá este sea un paso más para que partidos como el de Garzón, como el de Iglesias y similares acabe reducido a la nada en unas elecciones.