Papa Francisco

Alfonso Ussía publica hoy en su columna del diario La Razón un artículo de opinión en el que saca las vergüenzas al Santo Padre. Ussía, en un artículo titulado “No es conflicto”, explica al Papa Francisco quién es Nicolás Maduro y también qué ha hecho el dictador en Venezuela.

Dice Alfonso Ussía que “en Venezuela, Santidad, el conflicto equivaldría a un masaje con final feliz. Ese conflicto al que Su Santidad se refiere, es la dictadura comunista de un asesino ladrón que ha ordenado ejecutar, en la calle y en las cárceles, a decenas de miles de venezolanos, centenares de menores de edad entre ellos. Ese conflicto al que Su Santidad se refiere, ha arruinado a uno de los países más ricos del mundo, torturado de hambre y necesidades al pueblo de Venezuela, mientras sus mandatarios comunistas han acumulado fortunas cuyos ceros no cabrían en la plaza de San Pedro”.

También hace referencia Ussía a la monja separatista Caram, de la que le dice al Papa: “Su Santidad regala sonrisas a gentes muy extravagantes, como a la monja argentina y dirigente del separatismo catalán, Lucía Caram, de quien Vuestra Santidad tiene sobradas noticias, copiosa información de sus actividades muy poco relacionadas con la fe en Cristo, y a la que sonríe beatífico en cada ocasión que la ve”. Y continúa en referencia a Venezuela diciendo que “el conflicto de Venezuela, como Su Santidad lo define, ha originado que más de tres millones de ciudadanos venezolanos vivan en el exilio. Son muchos millones, Santidad. Tres millones de granos de trigo apenas son nada. Tres millones de seres humanos escapados de su tierra para alcanzar el derecho a la supervivencia, son muchos millones. En Venezuela, nación riquísima, se mueren de hambre, mientras Maduro y compañía tejen con el beneplácito del comunismo internacional -del que no es del todo ajeno el Vaticano-, inconmensurables fortunas, aún mayores que la de Georges Soros, el baluarte y financiador de la corrupción sociopolítica del llamado mundo libre”.

Finaliza Ussía su artículo añadiendo que “El Vaticano, además de la Santa Sede, es un Estado. Y como tal, no puede mantener la equidistancia con los matan y con los que mueren, con los asesinos y con los asesinados, con los que roban y con los que son robados. La autoridad de Su Santidad es la más respetada del mundo. Una palabra del Papa lo es todo. Y esa palabra ha errado su significado”.

Un artículo completo que puedes leer en La Razón.