ETA Alberto Negro Viguera y Andrés Guerra Pereda
Central nuclear de Lemóniz (Wikipedia)

El 17 de marzo de 1978

Desde el primer momento, la central nuclear de Lemóniz fue un objetivo prioritario para la banda asesina ETA. Muchos fueron los atentados que estos asesinos perpetraron contra la central y contra sus trabajadores. El primero de ellos se produjo el 17 de marzo de 1978.

Ese día y hacia las tres de la tarde, los terroristas hicieron explotar una bomba que habían colocado en uno de los tres generadores existentes junto a la vasija del primer reactor de la central nuclear de Lemóniz (Vizcaya) en construcción. Debido a esa explosión, dos obreros de la central, Alberto Negro Viguera y Andrés Guerra Pereda, resultaron muertos, ya que quedaron materialmente destrozados, y otros 14 resultaron heridos.

Alberto y Andrés fueron las dos primeras víctimas mortales de las cinco que provocó ETA en su campaña de atentados contra la central de Lemóniz iniciada en 1977. Durante cinco años, ETA perpetró doscientos cuarenta y seis atentados, que dejaron cinco muertos y catorce heridos.

Sobre esta campaña, María del Mar Negro, hija de Alberto, contó en Olvidados, el libro de Iñaki Arteta y Alfonso Galletero, lo siguiente:

Una de las peores características de la banda terrorista ETA es que emponzoñan, pervierten todo lo que tocan. Puede parecer un hecho menor frente a las bombas, el tiro en la nuca, el ‘impuesto revolucionario’ o la ‘kale borroka’, pero no lo es. La mafia hace lo mismo que ETA, por ejemplo, pero no van por la vida de buenos samaritanos, de defensores de causas nobles. (…) Ocurrió con su postura contraria a la autopista de Leizarán, con su lucha contra la droga o con su defensa antinuclear. En todos los casos recogieron causas, que podían ser nobles y justas, y causaron estragos, dolor y crímenes de gente inocente. En una de estas luchas, el ataque a la central nuclear de Lemóniz, asesinaron a mi padre, Alberto Negro, y no fue el único.

Conclusión: para, supuestamente, preservar el medio ambiente, se recurría al asesinato.

En este atentado la banda contó con colaboración interna, tal y como reflejó la sentencia de la Audiencia Nacional de 1981 por la que se condenó a José Antonio Torre Altonaga, alias Medius, a 20 años de reclusión menor. El etarra Torre Altonaga, detenido en diciembre de 1978, trabajaba como electricista para la empresa Elecnor en las instalaciones de la central. Fue él quien investigó durante tres meses, por orden de Argala, la forma de llevar a cabo el atentado. Después, siguiendo indicaciones de Juan Lorenzo Lasa Michelena, alias Txikierdi, se reunió con tres terroristas en la Plaza del Sagrado Corazón. Estos eran Miguel Ángel Goyenechea Fradua, alias Txo, Martín Apaolaza Azcargorta, alias Apolo, y Emilio Martínez de Marigorta Fernández, alias Gasteiz.

Los tres etarras aparecen en la sentencia, a efectos meramente narrativos, como “Miguel”, “Martín” y “Emilio”, porque no fueron condenados en este proceso, ni posteriormente. En este sentido, resulta sorprendente que María del Mar Negro, hija de Alberto, contase en Telemadrid (Víctimas: la historia de ETA) que “del asesinato de mi padre sólo se conoció un nombre, en el resto de la sentencia sólo aparecen alias”. Y es sorprendente porque, casualmente, lo que Mari Mar cree que son alias coinciden con el nombre de pila de los tres etarras, tal y como se recogen en el sumario 1/1979, del que se deriva la sentencia 55/1981.

Sea como fuere, estos tres terroristas se habían hecho con monos y cascos similares a los utilizados por la empresa Tamoin, que también realizaba trabajos para la central. Haciéndose pasar por trabajadores de la obra y guiados por Torre Altonaga, colocaron los 36 kilos de explosivos en el interior de uno de los generadores de vapor. La bomba se programó para que estallase a las 14:55. Torre Altonaga acabó su turno a las 14:00 horas, y sobre las 14:40 horas llamó a la central desde una cabina telefónica del puente de Plencia para avisar de la colocación de la bomba. Las dos primeras veces se cortó la comunicación. A la tercera pudo avisar, pero la bomba estalló tres minutos después, a las 14:53 horas.

Torre Altonaga, el único condenado por el asesinato de Andrés y Alberto, salió a la calle en febrero de 1998, tras cumplir algo más de 19 años de condena. En 1999 se presentó como concejal de Herri Batasuna en el municipio de Munguía. También estuvo en la presentación de la nueva marca de Batasuna, Sortu, el 8 de febrero de 2011.

Andrés Guerra Pereda, de 29 años, era ajustador. Estaba casado.

Alberto Negro Viguera de 31 años, era encargado de montajes. Estaba casado y tenía tres hijos.

D.E.P. Andrés Guerra Pereda y Alberto Negro Viguera, obreros en la central nuclear de Lemóniz (Vizcaya) asesinados por ETA el 17 de marzo de 1978.

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