el Escorial de Aragón

La aparición el pasado 30 de diciembre (en La Tribuna de España) de nuestro reportaje sobre la situación de ALERTA PATRIMONIAL del Convento del Desierto de Calanda (Teruel), ha hecho saltar las alarmas sobre el preocupante estado de conservación de este importante hito de la Catolicidad española. Incluido en la denominada “Lista roja del Patrimonio español en peligro” de la asociación Hispania Nostra, el conocido como “Escorial de Aragón” corre el riesgo de perderse para siempre si no se efectúa una inminente intervención.

Produce escalofríos constatar con qué indiferencia y pasividad las instituciones nacionales miran para otro lado en materia tan cardinal (para nuestra identidad cultural) como es nuestro patrimonio histórico-artístico religioso. Hay dos formas de “talibanismo”: uno activo, de sobra conocido por todos; y otro pasivo, basado en la inoperancia, la dejadez y el mirar para otro lado. A esta segunda forma nos referiremos a continuación.

Ubicado a 12 kilómetros de la villa que le da nombre, el Convento del Desierto de Calanda es una de esas joyas irremplazables y olvidadas del barroco arquitectónico español. En los últimos años su estado de ruina se ha acentuado sobremanera, por lo que corre el muy real riesgo de perderse para siempre si no se procede a efectuar una pronta intervención. La situación es crítica. Y es que ante una cuestión de Estado como es la presente, de poco sirve excusarse en vacuos formalismos de leguleyo. Mientras se despilfarran a manos llenas ingentes cantidades de dinero destinadas a sufragar las más peregrinas coyunturas ideológicas (olvidemos las millonarias cifras que se invierten en levantar infraestructuras inútiles), mientras se saquean las arcas del Estado día sí y día también, observamos estremecidos cómo se dejan perder hitos tan relevantes de nuestra historia patria como es este singular monasterio, llamado “el Escorial de Aragón” en razón de sus fastuosas dimensiones. ¿Alguien va a hacer algo?

Retazos históricos 

Fundado en 1682 y dedicado a San Elías, el complejo conventual de Carmelitas Descalzos conocido como el Desierto de Calanda, fue planificado y proyectado siguiendo la tipología carmelitana conocida como “desierto”, ya que aspiraba a ser fiel reflejo arquitectónico del espíritu austero de la Orden.

Su agitada historia, sin ánimo de exhaustividad, puede compendiarse en seis etapas, a saber:

1) Fundación y construcción (1682-1701): Tal y como nos informan los historiadores Vicente Allanegui y Manuel García Miralles, el 22 de septiembre de 1682 (previa colocación del Santísimo Sacramento) se iniciaban las obras de construcción del conjunto, que se prolongarían por casi dos décadas. 

2) Guerra de Sucesión (1705): Al poco de quedar terminado el complejo conventual, éste fue parcialmente incendiado y destruido por los seguidores de Felipe de Anjou, como represalia a la comunidad por el apoyo dado por uno de sus miembros a las tropas de Carlos de Austria. Al año siguiente, el convento sería recuperado como noviciado de carmelitas descalzos. 

3) Guerra de la Independencia (1809): De nuevo el Desierto será parcialmente destruido, pero por diferente enemigo: serán las tropas de Napoleón las que intenten arrasarlo; los monjes no lo habitarían hasta 1814. 

4) Desamortización de Mendizábal (1836): La exclaustración de los religiosos supuso el golpe mortal al complejo, iniciando su definitivo abandono, nuevo incendio incluido y posterior ruina. El latrocinio perpetrado por el nefasto Mendizábal todavía no ha sido estudiado en sus calamitosas proporciones. Tras la exclaustración, el convento sería nuevamente saqueado a placer, siendo algunos de sus más significados elementos (retablo mayor [una obra maestra en su género], retablos menores, juego de campanas, etc.) trasladados al Templo del Pilar de Calanda; nada de todo esto ha llegado salvo a nuestros días, pues la furia iconoclasta del frentepopulismo cristófobo destruiría en 1936 este patrimonio. 

5) Venta a un particular (1842): En 1842, el convento pasó a manos privadas, siendo Antonio Calvo el comprador.

6) Estado de ruina (siglo XXI): Tras décadas de prolongada degradación, en 2004 el Boletín Oficial de Aragón publicaría la Orden de 25 de marzo, “por la que se declara Bien Catalogado del Patrimonio Cultural Aragonés el Convento de Carmelitas Descalzos de Calanda, también conocido como Desierto de Calanda”. Una vez más, en 2011, el Desierto sería puesto de nuevo a la venta. Entre medias, en las tres últimas décadas se han planteado algunas tentativas para recuperar el complejo, con resultados siempre negativos.

Las fotografías que acompañan este reportaje fueron tomadas el pasado 9 de diciembre, y son lo suficientemente elocuentes como para merecer más comentarios del actual estado de conservación del Convento del Desierto, una obra cuyo ruinoso y vandalizado aspecto es metáfora triste e inequívoca de la postración espiritual de una Patria que ha perdido decididamente el respeto por su Historia, su Arte Católico y su Fe.

el Escorial de Aragón

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