Rosa María Mateo TVE
Rosa María Mateo junto a Carmen Calvo

Los españoles no queremos manipulaciones

La evidente manipulación que se pretende hacer con todos nosotros tras la intervención de PSOE y Podemos en TVE, por tierra, mar y aire con la colocación de Rosa María Mateo al frente del ente público, se ha cargado lo único que funcionaba bien allí, la audiencia de sus informativos.

Y es que los datos que ha dejado el fin de año con respecto a las audiencias de todas las cadenas televisivas que operan en España son más que elocuentes. Los informativos de TVE han pasado de liderar esas audiencias a caer a la tercera posición tras la intervención de TVE por parte del PSOE, Podemos y Rosa María Mateo.

Según el informe de Barlovento Comunicación sobre datos de Kantar Media, los datos de audiencia habrían quedado de la siguiente forma:

  • Antena 3 habría conseguido el liderato de los informativos con una audiencia media de 1.911.000 espectadores.
  • Telecinco ocuparía el segundo lugar con una audiencia media en 2018 de 1.881.000 espectadores.
  • Televisión Española, que había ocupado el primer lugar durante todo el año y también durante el año 2017, ocupa la tercera posición con una audiencia media 1.871.000 espectadores. Esta caída se produjo en el momento justo en tanto PSOE como Podemos decidieron tomar al asalto TVE.

Las formas de la nueva responsable de TVE y las formas del nuevo gobierno no han pasado desapercibidas para los espectadores y han decidido dar la espalda a la televisión pública y cambiar de canal.

Pero ya sabemos que aquí no pasa nada. Aunque en TVE se dilapide el dinero de todos, es bien conocido que para la vicepresidenta del gobierno, Carmen Calvo, el dinero público no es de nadie y por lo tanto ellos pueden derrochar ese dinero como quieran. Para eso mandan. Rosa María Mateo debe estar muy tranquila y orgullosa en su despacho con su “eficiente gestión”. Lo único que ha hecho bien y a conciencia es una limpieza ideológica más propia de un régimen soviético que de un régimen democrático del siglo XXI.

Menuda “perla”.